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ESTRATEGIA NACIONAL PARA COMBATIR EL TERRORISMO

  

Nota: Esta es una traducción de un documento del departamento de Estado, de los Estados Unidos, se trata de un legado muy valioso, en cuanto a la reacción del presidente, después de los atentados del 11 de Septiembre.

La Estrategia Nacional para Combatir el Terrorismo, no es más que un proyecto de Ley, que hoy está en vigencia a traves de la Ley USA Patriot Act. La lectura de este documento, explica ampliamente, las razones de la Ley Anti-terrorismo de los EE.UU. basado en la Resolución 1373 (ver Resoluciones ONU antiterrorismo) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas inmediatamente después de los atentados.

Posteriormente la Guerra en Afganistan para desmantelar el regimen Taliban y la Guerra en Irak, son las terribles consecuencias de una lucha sin cuartel contra regimenes que presentan una amenaza para el mundo, ésta última, muy cuestionada por cierto, después de que el presidente ha admitido que no se han encontrado armas de destrucción masiva.

Danilo Lugo C.

InterAmerican Affairs - International Division

Public Service Publication

 

LA CASA BLANCA

Oficina del Secretario de Prensa

14 de febrero de 2003

Estrategia Nacional para Combatir el Terrorismo

 

DECLARACION DEL PRESIDENTE

 

“…Me complace hoy presentar la Estrategia Nacional para Combatir el

Terrorismo. Esta estrategia destaca el esfuerzo que nuestra nación

está haciendo para ganar la guerra contra el terrorismo mundial. La

estrategia complementa elementos importantes de la Estrategia de

Seguridad Nacional, así como nuestras estrategias nacionales para:

Seguridad Territorial, Combatir las Armas de Destrucción en Masa,

Asegurar el Espacio Cibernético, para la Protección Física de la

Infraestructura Crítica y Propiedades Claves y la Estrategia Nacional

de Control de Drogas.

La estrategia de Estados Unidos para combatir el terrorismo se concentra en llevar la lucha hasta los propios terroristas.

Estamos utilizando todos los elementos de nuestro poderío nacional y nuestrainfluencia internacional para atacar las redes terroristas; para reducir su capacidad de comunicar y coordinar sus planes; aislarlos de posibles aliados y entre sí; e identificar y desbaratar sus complots antes de que ataquen.

Nuestro país colabora estrechamente con cada nación comprometida en esta batalla y seguiremos ayudando a nuestrosaliados y amigos a mejorar su capacidad de combatir el terrorismo.

La guerra contra el terrorismo mundial será larga y difícil. Hoy, en

casi todos los continentes y en docenas de países, incluido el

nuestro, existen células terroristas. La victoria depende del coraje,

la fuerza y resistencia del pueblo norteamericano y de nuestros

asociados en todo el mundo. La medirá el trabajo constante y paciente

para desmantelar las redes terroristas y llevar a los terroristas ante

la justicia, con frecuencia uno por uno. Nuestra nación está

inalterablemente comprometida a proteger a nuestros ciudadanos,

erradicar el terrorismo donde quiera se encuentre y construir un mundo

mejor y más seguro que brinde mayores oportunidades y libertad a todos los pueblos. No descansaremos hasta que hayamos triunfado…”

 

ESTRATEGIA NACIONAL PARA COMBATIR EL TERRORISMO

 

INTRODUCCION

 

 

"…Ningún grupo o nación debe equivocarse sobre las intenciones de

Norteamérica: no descansaremos hasta que los grupos terroristas de

alcance mundial hayan sido encontrados, hayan sido contenidos y hayan sido enjuiciados..”

 

“…Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Washington,

D.C., la ciudad de Nueva York y Pennsylvania fueron actos de guerra

contra Estados Unidos y sus aliados, y contra el concepto mismo de la

sociedad civilizada. Ninguna causa justifica el terrorismo. El mundo

debe responder y luchar contra este mal que pretende amenazar y

destruir las libertades fundamentales de nuestro modo de vida. La

libertad y el miedo están en guerra..”

 

“…El enemigo no es una sola persona. No es un régimen político único.

Por cierto que no es una religión. El enemigo es el terrorismo -- la

violencia premeditada, políticamente motivada perpetrada contra

objetivos no combatientes por grupos subnacionales o agentes

clandestinos. Aquellos que emplean el terrorismo, cualesquiera que

sean sus objetivos específicos, seculares o religiosos, se esfuerzan

por derrocar el imperio del derecho y llevar a cabo cambios mediante

la violencia y el temor. Estos terroristas comparten también la

creencia errada de que matar, secuestrar, extorsionar, robar y hacer

estragos para aterrorizar a la gente son formas legítimas de la acción

política.

 

La lucha contra el terrorismo internacional es diferente de cualquier otra guerra en nuestra historia. No triunfaremos solamente, e incluso

primordialmente, mediante el poderío militar. Debemos luchar contra

las redes terroristas y todos aquellos que apoyan sus esfuerzos para

propagar el temor en el mundo, usando todos los instrumentos de poder

nacional: diplomático, económico, de ejecución de la ley, financiero,

de información, de inteligencia y militar. El progreso se logrará

mediante la acumulación persistente de éxitos, algunos visibles,

algunos invisibles. Y nos mantendremos siempre vigilantes contra

nuevas amenazas terroristas. Nuestra meta la alcanzaremos cuando los

norteamericanos y otros pueblos civilizados del mundo entero vivan sus

vidas libres del temor de los ataques terroristas.

Este conflicto no tendrá un final rápido ni fácil. Al mismo tiempo,

Estados Unidos no permitirá ser tomado en rehén por los terroristas.

Combatir el terrorismo y garantizar el territorio nacional

estadounidense contra futuros ataques son nuestras prioridades

máximas. Pero no serán nuestras únicas prioridades. Esta estrategia

apoya la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Como lo

destaca la Estrategia de Seguridad Nacional, vivimos en una época de

oportunidades tremendas para promover un mundo acorde con los

intereses y valores adoptados por Estados Unidos y los pueblos amantes

de la libertad de todo el mundo. Y aprovecharemos estas oportunidades.

Esta estrategia para combatir el terrorismo profundiza la Sección III

de la Estrategia de Seguridad Nacional detallando nuestra necesidad de

destruir las organizaciones terroristas, ganar la "guerra de ideas" y

fortalecer la seguridad de Norteamérica en nuestro país y el

extranjero. Mientras que la Estrategia Nacional para la Seguridad del

Territorio Nacional se concentra en prevenir ataques terroristas

dentro de Estados Unidos, la Estrategia Nacional para Combatir el

Terrorismo se concentra en identificar y desactivar las amenazas antes

de que lleguen a nuestras fronteras.

Si bien apreciamos la naturaleza del difícil reto que tenemos ante

nosotros, nuestra estrategia se basa en la creencia de que, algunas

veces, se logra hacer las tareas más difíciles a través de los medios

más directos…”

“…La nuestra es una estrategia de acción directa y continua contra los

grupos terroristas, cuyo efecto acumulativo dislocará inicialmente,

degradará con el tiempo y destruirá, en último término, las

organizaciones terroristas. Cuanto más frecuente e incansablemente

golpeemos a los grupos terroristas en todos los frentes, usando todas

las herramientas del arte de gobernar, más efectivos seremos…”

 

“…Estados Unidos, con su capacidad exclusiva de crear asociaciones y

proyectar poder, liderará la lucha contra las organizaciones

terroristas de alcance mundial. Golpeando constantemente y

asegurándonos de que los terroristas no tengan lugar donde

esconderse, comprimiremos su alcance y reduciremos la capacidad de

estas organizaciones. Adaptando antiguas alianzas y creando nuevas

asociaciones, facilitaremos soluciones regionales que aislarán todavía

más la propagación del terrorismo. Concurrentemente, a medida que el

alcance del terrorismo se vuelve más localizado, desorganizado y

relegado al terreno criminal, confiaremos en otros estados, y los

ayudaremos, para extirpar el terrorismo de raíz.

Estados Unidos se esforzará constantemente para reclutar el apoyo de

la comunidad internacional en esta lucha contra un enemigo común. Sin

embargo, de ser necesario no vacilaremos en actuar solos, de ejercer

nuestro derecho a la defensa propia, inclusive la acción preventiva

contra terroristas para impedirles que hacen daño a nuestro pueblo y

nuestro país.

La guerra al terrorismo es asimétrica en naturaleza, pero la ventaja

está de nuestra parte, no de la de los terroristas. Libraremos esta

campaña usando nuestras fuerzas contra los puntos débiles del enemigo.

Usaremos el poder de nuestros valores para dar forma a un mundo libre

y más próspero. Emplearemos la legitimidad de nuestro gobierno y

nuestra causa para forjar asociaciones fuertes y ágiles. Nuestra

fuerza económica ayudará a los estados declinantes y asistirá a los

países débiles a librarse a sí mismos del terrorismo. Nuestra

tecnología ayudará a identificar y ubicar las organizaciones

terroristas, y nuestro alcance mundial las eliminará allí donde se

escondan. Y, como siempre, dependeremos de la fortaleza del pueblo

norteamericano para mantenernos resueltos ante la adversidad.

Nunca olvidaremos que, en último término, luchamos por nuestros

valores democráticos fundamentales y nuestro modo de vida. Al liderar

la campaña contra el terrorismo, forjamos nuevas relaciones

internacionales y volvemos a definir las existentes en términos

apropiados para los retos transnacionales del siglo XXI.

Procuramos integrar naciones y pueblos en relaciones democráticas

mutuamente beneficiosas que protejan contra las fuerzas del desorden y

la violencia. Utilizando el poder de la humanidad para derrotar el

terrorismo en todas sus formas, promovemos un mundo más libre, más

próspero y más seguro, y le damos esperanzas a nuestros hijos y a las

generaciones que vendrán. En último término, nuestra lucha contra el

terrorismo ayudará a promover un ambiente internacional donde nuestros

intereses democráticos estén seguros y los valores de la libertad sean

respetados en el mundo entero….”

 

La naturaleza de la amenaza terrorista de hoy

"…Hemos visto a los de su clase antes. Son herederos de todas las

ideologías asesinas del siglo XX. Al sacrificar vidas humanas para

servir a sus visiones radicales - al abandonar todo valor excepto la

voluntad de poder -- siguen el sendero del fascismo, el nazismo y el

totalitarismo. Y seguirán todo ese sendero, hasta donde termina: en la

tumba anónima de la historia, donde yacen las mentiras repudiadas" --

 

 

Presidente George W. Bush, Discurso a la sesión conjunta del Congreso

y el pueblo estadounidense, el 20 de septiembre de 2001.

 

 

“…Los estadounidenses saben que el terrorismo no comenzó el 11 de

septiembre de 2001. Lamentablemente, su historial es de larga data y

demasiado conocido. El primer gran ataque terrorista en el distrito

financiero de la Ciudad de Nueva York, por ejemplo, no ocurrió el 11

de septiembre, ni aun cuando un camión bomba estalló en 1993 en el

Centro Mundial del Comercio. Ocurrió el 16 de septiembre de 1920,

cuando los anarquistas hicieron estallar un carrito de caballo lleno

de dinamita cerca la intersección entre las calles Wall y Broad,

segando 40 vidas e hiriendo a otras 300 personas…”

 

“…Comenzando con el asesinato del presidente William McKinley en 1901,

y continuando con las bombas en las embajadas de Estados Unidos en

Tanzania y Kenya en 1998 y el USS Cole en Yemen en 2000, la historia

estadounidense en el siglo XX fue afectada por el terrorismo…”

 

“…Los estadounidenses

comprendemos también que no estamos solos en la pugna contra el

terrorismo. Los terroristas han dejado su marca de alguna manera en

cada país del mundo. Ciudadanos de unos 90 países murieron en los

ataques del 11 de septiembre. Durante décadas, Estados Unidos y

nuestros amigos extranjeros hemos librado una larga batalla contra la

amenaza terrorista. Hemos aprendido mucho de estos esfuerzos.

Aun cuando tenemos éxito en la guerra contra el terrorismo, nuevos

enemigos pueden surgir. Por ello Estados Unidos enfrentará la amenaza

del terrorismo durante un futuro previsible. Por consiguiente debemos

continuar tomando medidas decididas para descubrir a los individuos y

grupos comprometidos en actividades terroristas, analizando las

características comunes de los terroristas para comprender dónde son

débiles y dónde son fuertes nuestros enemigos.

La estructura del terror

A pesar de su diversidad en su motivación, sofisticación y fortaleza,

las organizaciones terroristas comparten una estructura básica.

En la base, condiciones subyacentes tales como la pobreza, la

corrupción, el conflicto religioso y las fricciones étnicas crean

oportunidades que los terroristas explotan. Algunas de estas

condiciones son verdaderas y algunas fabricadas. Los terroristas usan

estas condiciones para justificar sus actos y expandir su apoyo. La

creencia de que el terror es un medio legítimo para resolver tales

condiciones y efectuar cambio político es un problema fundamental que

permite que el terrorismo se desarrolle y crezca.

El ámbito internacional define los límites dentro de los cuales las

estrategias de los terroristas toman forma. Como resultado de las

fronteras más libres y más abiertas, este ámbito inconscientemente

provee acceso a refugios, capacidades y otro tipo de apoyo a los

terroristas. Pero el acceso únicamente no es suficiente. Los

terroristas deben tener una base física desde donde operar. Ya sea por

ignorancia, incapacidad, o a propósito, estados de todo el mundo

todavía ofrecen refugios -- tanto físicos (ej., casas seguras y

lugares de entrenamiento) como virtuales (ej., comunicaciones

confiables y redes financieras) -- que los terroristas necesitan para

planificar, organizar, entrenar y realizar sus operaciones. Una vez

atrincherados en un ámbito seguro para operar, la organización puede

comenzar a solidificarse y expandirse. La estructura de la

organización terrorista, miembros, recursos y seguridad determinan sus

capacidades y alcance…”

 

“…En la cima de la estructura, el liderazgo terrorista provee la

estrategia y dirección general que vincula todos estos factores y por

lo tanto da vida a una campaña de terror. El liderazgo se convierte en

catalizador de la acción terrorista. La pérdida del liderazgo puede

ocasionar que muchas organizaciones se desintegren Algunos grupos, sin

embargo, son más flexibles y pueden promover nuevo liderazgo si el

liderazgo original cae o falla.

ás aun, otros han adoptado una organización más descentralizada con

células en su mayor parte autónomas, lo que hace aún mayor el desafío.

La naturaleza cambiante del terrorismo

Si bien ha mantenido esta estructura básica, el desafío terrorista ha

cambiado mucho en la década pasada y probablemente seguirá

evolucionando. Irónicamente, la naturaleza particular de la amenaza

terrorista que encaramos hoy se origina en gran parte en algunos de

nuestros éxitos pasados…”

 

“…En las décadas de 1970 y 1980, Estados Unidos y su aliados combatieron

generalmente a grupos terroristas seculares y nacionalistas, muchos de los

cuales dependían de estados auspiciadores activos.

Si bien los problemas de los estados que patrocinan el terrorismo continúan,

los años de esfuerzos sostenidos contra el terrorismo, incluyendo el aislamiento

diplomático y económico, han convencido a algunos gobiernos de reducir o

incluso desistir del apoyo al terrorismo como herramienta de arte de gobernar…”

 

“…La desintegración de la Unión Soviética –

que daba apoyo crucial a grupos terroristas y ciertos

estados patrocinadores del terrorismo -- aceleró la disminución del

auspicio por parte de los estados. Muchas organizaciones terroristas

fueron destruidas o efectivamente neutralizadas, incluyendo la Facción

del Ejército Rojo, Acción Directa, y Células Comunistas Combatientes

en Europa, y el Ejército Rojo Japonés en Asia. Esos éxitos del pasado

proveen lecciones valiosas para el futuro.

Con el fin de la Guerra Fría, vimos también mejoras drásticas en la

facilidad de comunicación, comercio y viajes transnacionales.

Desafortunadamente, los terroristas se adaptaron a este nuevo ambiente

internacional y convirtieron los adelantos del siglo XX en

facilitadores destructivos del siglo XXI…”

 

Un nuevo ámbito mundial

 

Al-Qaida es un ejemplo de cómo las redes terroristas han tergiversado

los beneficios y las conveniencias de nuestro mundo cada vez más

abierto, integrado y modernizado para servir a su agenda destructiva.

La red de Al-Qaida es una empresa multinacional con operaciones en más

de 60 países. Sus campamentos en Afganistán dieron santuario y sus

cuentas de banco sirvieron de fondo fiduciario para el terrorismo. Sus

actividades mundiales se coordinan mediante el uso mensajeros

personales y tecnologías de comunicación emblemáticas de nuestra era

-- teléfonos celulares y de satélite, correo electrónico cifrado,

salones de conversación en Internet, cintas de video y discos CDRom.

Como publicistas diestros, Osama Bin Laden y Al-Qaida han explotado

los medios internacionales para proyectar su imagen y mensaje en todo

el mundo.

 

Los miembros de Al-Qaida han viajado de continente a continente con la

facilidad de un viajero de negocios o un turista. A pesar de los

éxitos de nuestra coalición en Afganistán y en el mundo, algunos

operativos de Al-Qaida han escapado para planificar más ataques

terroristas. En una era marcada por una migración y movilidad sin

precedentes, ellos fácilmente se mezclan en las comunidades donde

quiera que se trasladan.

Financian sus intenciones con fondos que recaudan en empresas de

fachada, tráfico de drogas ilícitas, fraude con tarjetas de crédito,

extorsión y dinero de simpatizantes secretos. Usan abiertamente

entidades caritativas y organizaciones no gubernamentales (ONG) con

fines de financiamiento y reclutamiento. El dinero para sus

operaciones se transfiere subrepticiamente por medio de numerosos

bancos, casas de cambio y sistemas alternativos de envío de dinero

(con frecuencia conocidos como "hawalas"), algunos legítimos y otros

no.

Esos terroristas también son transnacionales en otra manera, más

fundamental, o sea sus víctimas. Los ataques del 11 de septiembre

mataron a ciudadanos de Australia, Brasil, China, Egipto, El Salvador,

Francia, Alemania, India, Israel, Jordania, Japón, Pakistán, Rusia,

Sudáfrica, Suiza, Turquía, Reino Unido y de muchos otros países.

Como la red de Al-Qaida lo demuestra la amenaza terrorista actual va

cambiando en algo completamente diferente de sus predecesoras. Los

terroristas ahora pueden utilizar las ventajas de la tecnología para

dispersar el liderato, entrenamiento y logística no solo regional sino

también mundialmente. Establecer y movilizar células en casi todos los

países es relativamente sencillo, en un mundo donde más de 140

millones de personas viven fuera de su país de origen y millones de

personas cruzan las fronteras cada día.

 

Aun más, los grupos terroristas se han convertido cada vez más en

autosuficientes, al aprovechar el ambiente mundial en apoyo de sus

operaciones. Ya se trate de la participación de las FARC en el

comercio de la cocaína en Colombia, las ganancias de al-Qaida con los

campos de adormideras en Afganistán, o los secuestros con fines de

lucro que hace Abu Sayyaf en Filipinas, los terroristas usan cada vez

más las actividades delictivas para mantener y financiar su

terrorismo. Además de hallar refugio dentro de las fronteras de un

estado protector, los terroristas con frecuencia buscan estados donde

puedan operar con impunidad porque el gobierno central es incapaz de

frenarlos. Esas áreas se encuentran en las Américas, Europa, el Medio

Oriente, Africa y Asia. De modo más audaz, los terroristas extranjeros

también establecen células en las mismas sociedades muy abiertas,

liberales y tolerantes a las que planean atacar.

 

Organizaciones terroristas conectadas entre sí

 

La amenaza terrorista es flexible, con una estructura de redes

transnacionales, posibilitadas por la tecnología moderna y

caracterizadas por una interconexión laxa, tanto dentro de los grupos

como entre ellos. En ese ambiente los terroristas colaboran para

financiar, compartir inteligencia, entrenamiento, logística,

planificación y realización de los ataques. Los grupos terroristas con

objetivos en un país o región pueden sacar fuerzas y apoyo de grupos

en otros países o regiones. Por ejemplo, en 2001 tres miembros del

Ejército Republicano Irlandés fueron arrestados en Colombia, bajo

sospecha de entrenar a las FARC en cómo realizar una campaña de

atentados urbanos. Las conexiones entre al-Qaida y los grupos

terroristas en todo el sudeste asiático demuestran esa realidad. La

amenaza terrorista de hoy es al mismo tiempo resistente y difusa a

causa de esa estructura de mutuo reforzamiento y redes dinámicas.

Los terroristas y las organizaciones terroristas operan en tres

niveles. En el primer nivel están aquellas organizaciones terroristas

que operan principalmente dentro de un solo país. Su alcance es

limitado, pero en este ambiente mundial sus actividades pueden tener

consecuencias internacionales. Esos grupos a nivel nacional pueden

ampliarse geográficamente si se permite el crecimiento desenfrenado de

sus ambiciones y recursos.

En el próximo nivel figuran las organizaciones terroristas que operan

regionalmente. Estas operaciones regionales trascienden por lo menos

una frontera internacional.

Las organizaciones terroristas con alcance mundial forman la tercera

categoría. Sus operaciones abarcan varias regiones y sus ambiciones

pueden ser transnacionales, e incluso mundiales.

Esos tres tipos de organizaciones están ligadas de dos maneras.

Primero, pueden cooperarse directamente compartiendo inteligencia,

personal, destrezas, recursos y refugios. Segundo, pueden apoyarse

mutuamente de maneras menos directas, como ser promoviendo la misma

agenda ideológica y reforzando mutuamente sus esfuerzos para cultivar

una imagen internacional favorable a su "causa". Al capitalizar cada

avance tecnológico que usamos en nuestro país, las organizaciones

terroristas aprenden y comparten información extraída de nuestros

sitios electrónicos, se aprovechan de las debilidades en nuestra

infraestructura crítica, y se comunican por los mismos caminos que

usamos cada día en la Internet. La naturaleza interconectada de las

organizaciones terroristas precisa que se las persiga en todo lo ancho

del espectro geográfico para asegurarse de que se rompan los lazos

entre las organizaciones fuertes y las débiles, dejando a cada una de

ellas aislada, expuesta y vulnerable a la derrota.

Disponibilidad de las armas de destrucción en masa (ADM)

Las armas de destrucción en masa plantean una amenaza grave y directa

a Estados Unidos y a toda la comunidad internacional. La probabilidad

de que una organización terrorista utilice un arma química, biológica,

radiológica o nuclear o de explosivos de alta potencia, ha aumentado

de manera importante durante la década pasada. La disponibilidad de

tecnologías críticas, la disposición de algunos científicos y otros

individuos a cooperar con los terroristas y la facilidad del

transporte intercontinental les permiten a las organizaciones

terroristas adquirir fabricar, trasladar y lanzar más fácilmente un

ataque con ADM, ya sea en Estados Unidos o en el exterior.

Mientras los nuevos instrumentos del terrorismo como los ataques

cibernéticos van en aumento, y otros instrumentos convencionales del

terrorismo no han disminuido, la disponibilidad y uso de las ADM es en

sí una categoría.

 

Sabemos que algunas organizaciones terroristas han tratado de adquirir

la capacidad de utilizar ADM para atacar a Estados Unidos, a nuestros

amigos y aliados. Motivados por ideologías extremistas, incluso

apocalípticas, la ambición de los terroristas de provocar estragos

parece ilimitada. Los frustrados intentos de Aum Shinrikyo de

desplegar armas biológicas y su mortífero ataque con gas sarín en 1995

en el subterráneo de Tokio fueron el primer alerta de tal disposición

a conseguir y utilizar ADM. En 1998 Osama BinLaden proclamó "deber

religioso" conseguir las ADM, y las pruebas recolectadas en Afganistán

demuestran que al-Qaida trató de cumplir con ese "deber". La amenaza

de que los terroristas consigan y utilicen ADM es un peligro claro y

presente. Un objetivo central debe ser evitar que los terroristas

consigan o fabriquen las ADM que les permitan convertir en realidad

sus peores ambiciones.

 

Resumen

Aunque el terrorismo no es nuevo, la actual amenaza del terrorismo es

diferente en relación con el pasado. La tecnología moderna les permite

a los terroristas planificar y operar en todo el mundo, como nunca

antes. Con telecomunicaciones avanzadas pueden coordinar sus

actividades con células dispersas mientras se mantienen en las

sombras. Los terroristas de hoy aprovechan cada vez más un efecto

multiplicador de fuerza al establecer lazos con otras entidades de

criterios parecidos en todo el mundo. Ahora, sin son capaces de usar

ADM, tienen el potencial de ampliar muchas veces los efectos de sus

actividades. El nuevo ambiente mundial, con la interconexión

resultante entre los terroristas, y las ADM están cambiando la

naturaleza del terrorismo. La efectividad de nuestra estrategia

depende finalmente de cuán bien resolvamos esos aspectos claves de la

amenaza terrorista.

 

PROPOSITO ESTRATEGICO

"Debemos llevar la batalla hasta el enemigo, desbaratar sus planes y

enfrentar las peores amenazas antes de que surjan. En el mundo en que

hemos entrado, el único camino hacia la seguridad es el camino de la

acción. Y esta nación actuará" -- Presidente Bush, 1 de junio de 2002

El propósito de nuestra estrategia nacional es poner fin a los ataques

terroristas contra Estados Unidos, sus ciudadanos, sus intereses y

nuestros amigos y aliados en todo el mundo y, en última instancia,

crear un entorno internacional inhóspito para los terroristas y para

quienes les prestan apoyo. Con el objeto de realizar esa tarea

actuaremos simultáneamente en cuatro frentes.

 

Estados Unidos y sus socios derrotarán a las organizaciones

terroristas de alcance mundial atacando sus refugios; liderato; mando,

control y comunicaciones; apoyo material y finanzas. Esta estrategia

tendrá un efecto en cascada más amplio en todo el panorama terrorista

ya que desbaratará la capacidad de los terroristas de hacer planes y

operar. Por lo tanto, forzará a estas organizaciones a dispersarse y

luego intentar su consolidación por regiones, para mejorar sus

comunicaciones y colaboración.

 

Mientras esta dispersión y degradación orgánica tiene lugar,

trabajaremos con los socios regionales para realizar un esfuerzo

coordinado a fin de contener, restringir y aislar a los terroristas.

Una vez que la campaña regional haya localizado la amenaza, ayudaremos

a los estados a crear las herramientas militares, políticas,

financieras y de aplicación de la ley necesarias para terminar la

tarea. Sin embargo, no es necesario que esta campaña esté dispuesta en

forma sucesiva para que sea eficaz; el efecto en cascada, en todas las

regiones geográficas, ayudará a lograr los resultados que perseguimos.

Negaremos patrocinio, apoyo y refugio adicional a los terroristas

asegurándonos de que otros estados acepten su responsabilidad de

actuar contra estas amenazas internacionales, dentro de su territorio

soberano.

La RCSNU 1373 (Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas) 

y las 12 convenciones y protocolos de la ONU

contra el terrorismo establecen normas elevadas que esperamos, como lo

esperan nuestros socios internacionales, que otros las cumplan tanto

con hechos como con palabras. Cuando los estados estén dispuestos y

puedan hacerlo, reafirmaremos viejas asociaciones y forjaremos otras

nuevas para combatir el terrorismo y coordinar nuestras acciones y así

garantizar su refuerzo mutuo y efecto acumulativo.

 

Cuando los estados (léase países)

sean débiles pero estén dispuestos, los apoyaremos vigorosamente en

sus esfuerzos para crear las instituciones y las capacidades

necesarias para ejercer autoridad sobre todo su territorio y luchar

contra el terrorismo donde quiera que exista.

En el caso de los estados renuentes, trabajaremos con nuestros socios

para convencerlos de que cambien su rumbo y cumplan con sus

obligaciones internacionales. En cuanto a los estados maldispuestos,

actuaremos en forma decisiva para contrarrestar la amenaza que

presentan y, en última instancia, para obligarlos a que cesen de

apoyar el terrorismo.

 

Procuraremos que la comunidad internacional enfoque sus esfuerzos y

recursos en las áreas de mayor riesgo, a fin de hacer menos favorables

las condiciones básicas que los terroristas tratan de explotar.

Mantendremos el impulso generado a raíz de los ataques del 11 de

septiembre mediante la colaboración con nuestros socios en el exterior

y nuestra participación en varios foros internacionales para que el

combate contra el terrorismo siga ocupando el primer plano del temario

internacional. Lo que es más importante, defenderemos a Estados

Unidos, sus ciudadanos y sus intereses dentro y fuera del país, tanto

con iniciativas para proteger nuestro territorio como mediante la

ampliación de nuestras defensas para asegurarnos de precisar y

neutralizar las amenazas tan pronto como sea posible. Victoria en la

guerra contra el terrorismo.

La victoria contra el terrorismo no tendrá lugar en un momento único y

determinante. Su llegada no será anunciada por ceremonias como la que

tuvo lugar en la cubierta del acorazado estadounidense Missouri, que

marcó el final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, con un

esfuerzo sostenido para reducir el alcance y la capacidad de las

organizaciones terroristas, aislarlas regionalmente y destruirlas

dentro de las fronteras estatales, Estados Unidos y sus amigos y

aliados asegurarán un mundo en el que nuestros hijos puedan vivir

libres del temor y donde la amenaza de los ataques terroristas no

defina nuestra vida diaria.

Por lo tanto, la victoria sólo será segura mientras Estados Unidos y

la comunidad internacional mantengan su vigilancia y trabajen

incesantemente para impedir que los terroristas causen horrores como

los del 11 de septiembre de 2001.

 

METAS Y OBJETIVOS

Estados Unidos ya no está protegido por grandes océanos. Estamos

protegidos de los ataques únicamente por la acción vigorosa en el

exterior y la mayor vigilancia dentro del país".

Declaración del

presidente George W.Bush el 29 de enero de 2002.

 

Meta: derrotar a los terroristas y sus organizaciones

El primer postulado de la estrategia de las cuatro D (derrotar,

denegar, disminuir y defender) requiere la derrota de las

organizaciones terroristas de alcance mundial mediante el uso directo

o indirecto de recursos diplomáticos, económicos, de información,

aplicación de la ley, militares, financieros, de inteligencia y otros

instrumentos de poder. La evolución de las organizaciones terroristas

en redes débilmente intercontectadas y flexibles de grupos pequeños e

informales acentúa la difícil tarea de combatirlas. Estados Unidos

utilizará todos sus recursos, incluso la capacidad de lograr y

sostener coaliciones internacionales, con el fin de derrotar estas

redes e impedir que surjan nuevas organizaciones. Estados Unidos y sus

socios tomarán como objetivos a individuos, estados patrocinadores y

redes transnacionales que hacen posible que el terrorismo prospere.

Un análisis de la historia de la lucha contra el terrorismo confirma

que la mejor manera de derrotarlo es aislar y localizar sus

actividades y luego destruirlo con una acción intensa y sostenida. Las

presiones políticas y las sanciones económicas han moderado algunos

estados patrocinadores, pero han tenido poco efecto sobre los grupos

individuales que pueden mantener una presencia independiente. Sin

embargo, debido a la gran extensión y complejidad de algunas de estas

organizaciones terroristas mundiales, debemos primero actuar para

reducir su alcance y capacidad. Este esfuerzo requiere que

identifiquemos a los terroristas, ubiquemos sus sitios de refugio y

destruyamos su capacidad de hacer planes y operar.

No podemos esperar que los terroristas ataquen para luego responder.

Estados Unidos y sus socios desbaratarán y reducirán la capacidad de

actuar de los terroristas y obligarán a los patrocinadores del

terrorismo a cesar y desistir. Impedir que grupos terroristas logren

acceso a la tecnología, particularmente la relacionada con las ADM,

será una de nuestras prioridades principales.

Objetivo: Indicar quiénes son los terroristas y cuáles son las

organizaciones terroristas

 

"Conoce a tu enemigo", es una de las máximas más aceptadas en las

operaciones militares. Desafortunadamente nuestro conocimiento del

funcionamiento interno de algunas organizaciones terroristas sigue

siendo incompleto. Los servicios de inteligencia y las autoridades

encargadas de aplicar la ley continuarán, por lo tanto, sus enérgicos

esfuerzos para precisar quiénes son los terroristas y sus

organizaciones, delinear su mando y control e infraestructura de apoyo

y luego asegurarse de que haya una distribución amplia pero apropiada

de la información a los organismos federales, estatales y locales, así

como a nuestros aliados internacionales. Aunque no pasaremos por alto

las amenazas regionales o en surgimiento, nuestro esfuerzo operativo y

de inteligencia se concentrará primordialmente en los grupos más

peligrosos, es decir aquellos que tienen alcance mundial o aspiran a

adquirir y utilizar ADM. Asignaremos prioridades a nuestros esfuerzos

de acuerdo con la inminencia de la amenaza y nuestros intereses

nacionales. Basados en esas prioridades y en el mapa de las

organizaciones terroristas, determinaremos dónde colocar las fuerzas y

recursos de recopilación de información a fin de precisar las

actividades terroristas terrestres, aéreas, marítimas y cibernéticas.

 

La colocación oportuna y favorable de estos recursos será crucial para

obtener inteligencia y tener opciones para una acción decisiva. Un

componente clave de esta convergencia de fuerzas y recursos será

nuestra capacidad de comprender la intención del terrorista mediante

la utilización de técnica y documentos. Ello requerirá un aumento

espectacular en el apoyo linguístico. Por consiguiente, todos los

organismos gubernamentales analizarán sus programas de idiomas para

asegurarse de la disponibilidad de los recursos adecuados para

satisfacer esta demanda.

 

Los servicios de inteligencia continuarán acrecentando su información

sobre las capacidades de los terroristas en cuanto a las ADM, incluso

las amenazas de bioterrorismo en la agricultura y los alimentos.

 

Objetivo: encontrar a los terroristas y sus organizaciones

 

La naturaleza sombría de las organizaciones terroristas impide un

análisis fácil de sus capacidades o propósitos. La clásica evaluación

efectiva del enemigo basada en el número de tanques, aviones o buques

no corresponde a estos actores que no son un estado. Para que la

inteligencia tenga éxito en esta guerra contra el terrorismo, Estados

Unidos debe confiar no sólo en inteligencia técnica, sino que debe

volver a hacer hincapié en otros tipos de inteligencia, necesarios

para penetrar las organizaciones, encontrar sus refugios y desbaratar

sus planes y operaciones.

 

Los servicios de inteligencia analizarán sus capacidades actuales de

obtener inteligencia humana y técnica sobre las organizaciones

terroristas y harán las recomendaciones del caso para ampliar su

contratación, capacitación y operaciones. Estos servicios continuarán

sus intensos esfuerzos para adquirir nuevas fuentes de información, y

luego utilizarlas para penetrar las organizaciones terroristas

designadas y lograr tener conocimiento su liderazgo, planes,

intenciones, modus operandi, finanzas, comunicaciones y reclutamiento.

Las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley, utilizando los

medios que ofrece nuestro sistema de justicia penal, continuarán sus

esfuerzos para identificar y encontrar las organizaciones terroristas

que operan dentro y fuera del país.

 

Nuestros socios regionales a menudo están en mejor posición que

Estados Unidos para obtener acceso a la información y la inteligencia.

Por consiguiente, los servicios de inteligencia y las autoridades

encargadas de hacer cumplir la ley continuarán ampliando y mejorando

sus relaciones con sus homólogas extranjeras con el objeto de

aprovechar mejor sus fuentes de información.

 

Objetivo: destruir a los terroristas y sus organizaciones

 

Una vez que hayamos identificado y encontrado a los terroristas,

Estados Unidos y sus amigos y aliados utilizarán toda herramienta a su

disposición para desbaratar, desmantelar y destruir su capacidad de

llevar a cabo actos de terrorismo. El elemento final de la meta de la

derrota es una vigorosa estrategia de ofensiva para eliminar las

capacidades que permiten a los terroristas existir y operar (atacando

sus sitios de refugio; liderazgo; mando, control y comunicaciones;

apoyo material y finanzas).

 

Aunque divulgar los detalles de este aspecto de la estrategia sería

imprudente, concentraremos nuestros esfuerzos en tres puntales.

Primero, ampliaremos nuestros esfuerzos de aplicación de la ley para

capturar, detener y procesar a los terroristas conocidos o sospechosos

de serlo. Segundo, Estados Unidos dedicará una fuerza militar decisiva

y recursos de inteligencia especializados a derrotar las redes

terroristas en todo el mundo. Por último, con la colaboración de

nuestros socios y las organizaciones internacionales apropiadas,

continuaremos con nuestro dinámico plan de eliminar las fuentes de

financiamiento de los terroristas. A fin de sincronizar estos

esfuerzos, el Departamento de Estado tomará la iniciativa en el diseño

de estrategias regionales específicas para la derrota del terrorismo.

Acrecentaremos la ventaja de las relaciones regionales asegurando la

participación aliada apropiada con los comandantes combatientes

regionales en la tarea de llevar adelante la guerra contra el

terrorismo.

 

Meta: denegarles patrocinio, apoyo y refugio a los terroristas El

segundo frente de la Estrategia Nacional hace hincapié en denegarles a

los terroristas el patrocinio, apoyo y refugio que les permite

existir, ganar fuerza, entrenarse, hacer planes y realizar sus

ataques. Estados Unidos tiene una buena memoria y se ha comprometido a

hacer a los terroristas y a quienes los albergan responsables de

crímenes previos. Los estados que deciden albergar a los terroristas

son iguales a los cómplices que proveen refugio a los delincuentes.

Rendirán cuentas de las actividades de sus "huéspedes".

La estrategia de denegar patrocinio, apoyo y refugio consta de tres

elementos. Primero, se concentra en la responsabilidad de todos los

estados de cumplir su obligación de combatir el terrorismo, tanto

dentro como más allá de sus fronteras. Segundo, ayuda a dirigir la

asistencia estadounidense a los estados que estén dispuestos a

combatir el terrorismo, pero que quizá carecen de medios. Finalmente,

cuando los estados se muestren renuentes o maldispuestos a cumplir con

su obligación internacional de denegar apoyo y refugio a los

terroristas, Estados Unidos, en colaboración con amigos y aliados, o,

si fuera necesario, actuando independientemente, tomará las medidas

que sean del caso para convencerlos de que cambien su política.

La meta de este frente es estrangular el flujo vital de los grupos

terroristas, es decir su acceso a territorio, fondos, equipo,

entrenamiento, tecnología y tránsito libre de obstáculos. Este enfoque

debilitará así las organizaciones terroristas y su capacidad de

realizar operaciones. Es de importancia especial trabajar para impedir

que los terroristas adquieran la capacidad de usar armas químicas,

biológicas, radiológicas o nucleares, o explosivos de alta potencia.

Los actores que no son estados desempeñan una función importante en el

entorno internacional. Las organizaciones no gubernamentales son

importantes para combatir el terrorismo internacional y trabajaremos

con ellas para evitar que los terroristas se aprovechen de sus

servicios.

 

Objetivo: terminar con el patrocinio estatal del terrorismo

Estados Unidos adoptará un enfoque claro y pragmático para llevar a

adelante la campaña contra el terrorismo. Ello incluirá incentivos

para ponerle fin al patrocinio estatal. Cuando un estado decida no

responder a tales incentivos, habrá que encarar decisiones severas. En

todo momento, dentro de esta nueva dinámica, pondremos en la balanza,

de un lado las acciones a corto plazo de un país y, del otro, las

implicaciones y consecuencias a largo plazo.

 

Actualmente Estados Unidos incluye a siete estados en su lista de

patrocinadores del terrorismo: Iraq, Siria, Libia, Cuba, Corea del

Norte y Sudán.

Nos hemos comprometido firmemente a eliminar de la

lista los países que hayan tomado las medidas necesarias según

nuestras leyes y políticas.

Un pasado dudoso no excluye la posibilidad

de una futura participación en la coalición contra el terrorismo.

Es importante para todos los países adoptar una política de "cero

tolerancia" de las actividades terroristas dentro de sus fronteras. En

el nuevo entorno mundial también es importante para los estados

comprender la forma en que los terroristas y sus patrocinadores pueden

utilizar medios lícitos de comunicación, comercio y transporte para

sus actividades ilegales.

 

Todo estado que abandone el patrocinio del terrorismo representa un

paso de avance significativo y ofrece una medida tangible del éxito.

Estados Unidos nunca tratará de retirar estados de la lista de

patrocinadores reduciéndoles requisitos; pero se estimulará u obligará

a estos estados a que los cumplan a plenitud.

 

No tendremos un solo enfoque inflexible en nuestra relación con los

estados reconocidos que apoyan el terrorismo. Cada caso es único e

implica diferentes intereses y un legado de problemas. Cada situación

demanda políticas específicas.

 

Estaremos dispuestos a escuchar las propuestas de los estados que

quieran dejar atrás su apoyo al terrorismo, pero no cederemos en

cuanto al principio esencial de que no hay terroristas "buenos" o

"justos".

 

Seremos implacables en nuestro propósito de desacreditar el terrorismo

como medio legítimo para expresar el descontento. Con el fin de

garantizar que tengamos una política bien armonizada y sincronizada,

el Departamento de Estado tomará la iniciativa en el diseño de los

planes de acción para una política que utilice tanto incentivos como

disuasivos para terminar el apoyo estatal al terrorismo. Todos los

departamentos y organismos correspondientes obtendrán la participación

de aliados claves para preparar estrategias comunes o complementarias

que apoyen dichos planes. Para evitar que cualquier estado se llame a

engaño cuanto a la determinación de Estados Unidos expondremos las

metas de esta política por medio de los canales públicos y

diplomáticos apropiados.

 

Objetivo: establecer y mantener una norma internacional de

responsabilidad respecto a la lucha contra el terrorismo

 

Además de la presión por parte de Estados Unidos para poner fin al

patrocinio estatal, apoyaremos firmemente normas nuevas y estrictas

para que todos los estados las observen en la guerra mundial contra el

terrorismo. Los estados tienen derechos soberanos así como

responsabilidades soberanas. La RCSNU 1373 establece claramente las

obligaciones de los estados de combatir el terrorismo.

Dicha resolución hace un llamado a todos los estados miembros para que

colaboren en una diversidad de actividades a fin de prevenir los

ataques terroristas, entre ellas contener y congelar la financiación

terrorista, prohibir a sus ciudadanos apoyar financieramente a los

terroristas, negarles refugio y tomar medidas para impedir el

movimiento de terroristas.

 

Además, las 12 convenciones y protocolos

contra el terrorismo, junto con la RCSNU 1373, estipulan todo un

conjunto amplio de obligaciones internacionales sobre la materia.

Seguiremos ejerciendo presión sobre todos los estados para que sean

parte de estas convenciones y protocolos y los apliquen plenamente. En

conjunto, la RCSNU 1373, las convenciones y protocolos internacionales

contra el terrorismo y el derecho inherente a la defensa propia

individual o colectiva, que deriva del derecho internacional,

confirman la legitimidad de la campaña de la comunidad internacional

para erradicar el terrorismo. Usaremos la RCSNU 1373 y las

convenciones y protocolos internacionales contra el terrorismo para

galvanizar la cooperación internacional y reunir apoyo para lograr que

aquellos estados que no cumplan con sus responsabilidades

internacionales sean llamados a rendir cuentas.

Este nivel de compromiso que tomamos como línea de referencia tiene

otras cuatro ventajas básicas.

 

Primero, reafirma la primacía de los

esfuerzos locales, el principio vital de que cada nación asume la

responsabilidad primordial de combatir el terrorismo dentro de su

territorio.

 

Segundo, ofrece una línea de referencia reconocida internacionalmente,

según la cual pueden ser evaluados los esfuerzos de todas las naciones

-- incluso Estados Unidos.

 

Tercero, esta base no impide la formación de coaliciones de naciones

dispuestas a realizar tareas especiales, por encima y más allá de la

RCSNU 1373 y las convenciones y protocolos internacionales contra el

terrorismo.

 

Cuarto, Estados Unidos queda en libertad de recalcar la reciprocidad

en sus políticas antiterroristas. Aun cuando siempre cumpliremos con

nuestras obligaciones de la línea de referencia, los esfuerzos

estadounidenses pueden dar apoyo prioritario a nuestros aliados,

proteger intereses vitales y ayudar a aquellos socios internacionales

que prueben ser los más dispuestos a cooperar en la campaña contra el

terrorismo.

El constante aumento del número de países que aplican a plenitud la

RCSNU 1373 nos dará, en consecuencia, una medida tangible del progreso

en los próximos años.

Además, alentaremos a las organizaciones internacionales, regionales y

subregionales a que insten a sus miembros a adoptar y aplicar en su

totalidad las convenciones y protocolos antiterroristas y la RCSNU

1373, y los apoyen subsecuentemente en su esfuerzo.

Para ayudar a asegurar el cumplimiento y mantener la supervisión, el

gobierno de Estados Unidos apoyará el establecimiento de un plan de

alcance general para observar y, cuando sea apropiado, dar a

publicidad las actividades antiterroristas de las naciones. Para

mantener el impulso logrado desde el 11 de septiembre y mantener en

primer plano la guerra mundial contra el terrorismo, todos los

departamentos y agencias del gobierno estadounidense promoverán el

combate al terrorismo como un punto estándar de su agencia para sus

discusiones bilaterales y multilaterales.

 

Objetivo: Fortalecer y sostener el esfuerzo internacional para luchar

contra el terrorismo

Derrotar el terrorismo es la prioridad primordial e inmediata de

nuestra nación.Es "nuestra vocación", como lo ha dicho el presidente

Bush. Pero este reto no es solamente nuestro. Al contrario de lo que

ocurría durante la Guerra Fría, donde dos campos opuestos liderados

por superpotencias competían por el poder, estamos ahora involucrados

en una guerra entre el mundo civilizado y aquellos que querrían

destruirlo. Los éxitos no los obtendremos actuando siempre solos, sino

a través de una poderosa coalición de naciones que mantengan un frente

internacional fuerte y unido contra el terrorismo.

 

Trabajar con Estados Dispuestos y Capaces:

Un elemento esencial de

nuestra estrategia sigue siendo trabajar con otros para dar nueva

orientación a las asociaciones existentes y crear nuevos mecanismos de

cooperación entre los estados dispuestos y capaces de todo el mundo.

Para alcanzar el éxito, ningún apoyo será tan importante como el de

las otras naciones que tienen la voluntad y los recursos para combatir

el terrorismo a nivel nacional, regional e incluso mundial.

Luego de los ataques del 11 de septiembre, hemos cosechado los

dividendos de las inversiones hechas en nuestras principales alianzas

durante los últimos 50 años. Estas recompensas son evidentes en la

invocación, que no tiene precedentes, del Artículo V del Tratado de la

OTAN, la invocación hecha por Australia del Artículo IV del Tratado

ANZUS, y en la manera en que tanto nuestros aliados en la OTAN como en

el ANZUS han respaldado las palabras con los hechos en cada frente de

la guerra contra el terrorismo. Fuerzas militares que representan una

amplia coalición de países de América del Norte, Europa, el Mediano

Oriente y Oceanía han participado en operaciones vitales en

Afganistán. Japón ha brindado también apoyo histórico a la campaña

contra el terrorismo. Nuestros vecinos del Hemisferio Occidental

invocaron el Tratado de Río y han demostrado, mediante una nueva

Convención Interamericana contra el Terrorismo, aprobada en junio de

2002, un compromiso para combatir el terrorismo. Pero estas alianzas

no pueden darse por sentadas ni permanecer estáticas. Nos esforzaremos

para ayudarles a evolucionar a fin de cumplir con las demandas de esta

nueva era.

Al mismo tiempo, a través de nuestros esfuerzos comunes contra el

terrorismo, moldeamos nuevamente nuestras relaciones con Rusia, China,

Pakistán e India. La cooperación forjada con estos países en la guerra

contra el terrorismo destaca cómo es necesario que nuestras relaciones

futuras no se vean constreñidas por diferencias del pasado. Asegurar

que el actual nivel de cooperación internacional sea una

característica permanente de nuestro mundo, será un desafío que defina

a esta era.

Capacitar a los Estados Débiles: Algunos países están comprometidos a

luchar contra el terrorismo, pero carecen de la capacidad de cumplir

con sus responsabilidades soberanas. Algunos gobiernos, por ejemplo,

carecen de la estructura legal, el entrenamiento o las capacidades

técnicas necesarias para luchar contra el lavado de dinero. Otros no

tienen las capacidades de ejecución de la ley, de servicios de

inteligencia o militares para sostener un control efectivo de todo su

territorio. Después del 11 de septiembre, redoblamos nuestros

esfuerzos para desarrollar programas que los ayuden a adquirir las

capacidades necesarias para luchar contra el terrorismo con una

diversidad de medios, incluso legislación mejorada, ayuda técnica,

nuevas técnicas investigativas, intercambio de inteligencia y

entrenamiento en ejecución de la ley y actividades militares. Por

ejemplo, en los Balcanes vamos incrementando nuestros esfuerzos para

ayudar a los gobiernos a asegurar sus fronteras, y cambiamos la

concentración de nuestra ayuda para darles mayor prioridad a los

esfuerzos para promover el imperio de la ley. Ayudamos a las fuerzas

armadas de las Filipinas a crear una capacidad de combatir el

terrorismo mediante un adiestramiento vigoroso y un programa de

educación profesional.

 

Estados Unidos seguirá desarrollando planes de alcance general para

crear asociaciones fuertes y ágiles, particularmente en regiones que

históricamente han sido difíciles de comprometer. Trabajaremos en

colaboración para desarrollar programas a fin de entrenar a gobiernos

extranjeros en tácticas, técnicas y procedimientos para combatir el

terrorismo. Examinaremos el financiamiento de los programas de

entrenamiento y ayuda antiterrorista y aseguraremos que haya

disponibles recursos adecuados para fortalecer las capacidades de los

estados claves.

 

Seguiremos negociando tratados de extradición y ayuda legal mutua

(MLAT) y ampliaremos la coalición internacional que apoya la guerra al

terrorismo. Llevaremos a cabo un examen extenso para determinar la

viabilidad de establecer instituciones nuevas que ayuden a combatir el

terrorismo. Y en cada oportunidad continuaremos mejorando la

cooperación internacional contra el terrorismo mediante la expansión e

intercambio adicionales de información de inteligencia y ejecución de

la ley.

Mientras se concentra en el terrorismo, este esfuerzo fortalecerá

nuestras alineaciones estratégicas y transformará el ambiente

internacional.

 

Persuadir a los Estados Renuentes:

En la campaña contra el terrorismo,

Estados Unidos enfrentará también casos difíciles, que involucran a

países que, aunque son capaces, se muestran renuentes a cumplir con

sus responsabilidades en la lucha contra el terrorismo. Algunos países

cooperarán en algunos frentes, pero no en otros. Esta renuencia puede

derivar de muchas fuentes, tales como amenazas externas, divisiones

internas que posibilitan que una facción use el estado para darle

apoyo tácito o activo a los terroristas, o diferencias culturales o

políticas que conducen a desacuerdos sobre lo que constituye una

actividad "terrorista" o criminal.

 

Estos serán los casos más delicados. Estados Unidos reconoce que

algunos gobiernos pueden ponerse a sí mismos en la mirilla -- y no

sólo en sentido metafórico -- al unirse a la guerra contra el

terrorismo. Por lo tanto, se usará la intervención constructiva, con

diplomacia sostenida y ayuda dirigida a ciertos objetivos, para

persuadir a estos regímenes de que se muestren más dispuestos y,

finalmente, puedan cumplir con sus obligaciones internacionales de

combatir el terrorismo.

Coaccionar a los Estados Renuentes: Los estados renuentes son aquellos

que patrocinan a los terroristas o les proveen activamente refugio.

Aquellos estados que sigan patrocinando organizaciones terroristas

serán responsabilizados de sus acciones.

 

Objetivo: Vedar y desbaratar el apoyo material a los terroristas. Un

componente clave de la soberanía de cualquier nación es el control de

sus fronteras.

Cada nación es responsable de la gente y los bienes que cruzan sus

fronteras.

Si bien esperamos que los estados cumplan con sus obligaciones,

estaremos, sin embargo, preparados para vedarles a los terroristas el

tráfico terrestre, aéreo, marítimo y en el espacio cibernético

colocando fuerzas y elementos para negarles a los terroristas el

acceso a nuevos reclutas, financiamiento, equipo, armas e información.

Como parte de esta empresa, nuestra Estrategia Nacional para Combatir

las Armas de Destrucción en Masa se ocupa de las más graves de estas

amenazas y delinea planes y políticas para ejecutarlos oportunamente,

esfuerzos efectivos de interceptación de materiales, tecnologías y

pericias relacionados con las ADM.

 

Algunos gobiernos irresponsables -- o facciones extremistas dentro de

ellos --, que buscan adelantar su propia agenda, pueden proveerles a

los terroristas acceso a las ADM. Tales acciones serían inaceptables

para Estados Unidos. Estamos preparados para actuar decisivamente con

el fin de impedir a los terroristas obtener ADM o precursores. La

interceptación, ya sea de apoyo material a los terroristas o de ADM,

se coordinará cuidadosamente para asegurar que tengan prioridad la

inteligencia, la asignación apropiada de recursos y, cuando sea

necesario, la acción rápida y decisiva.

No permitiremos que los

regímenes más peligrosos del mundo y los terroristas nos amenacen con

las armas más destructivas del mundo.

El tráfico de drogas y los

planes de protección que rodean el tráfico de drogas generan también

vastas sumas de dinero para los grupos del crimen organizado

internacional y las organizaciones terroristas. Lavado a través del

sistema financiero internacional, este dinero provee una fuente enorme

de fondos, virtualmente imposibles de rastrear, para corromper

funcionarios, esquivar los controles financieros establecidos y

promover otras actividades ilegales, inclusive el tráfico de armas y

la introducción ilegal de migrantes. Estas actividades les aseguran a

las organizaciones terroristas de todo el mundo un suministro

constante de armas y dinero en efectivo y facilitan el movimiento de

sus operadores. Romper los vínculos entre las drogas y el terrorismo

es un objetivo clave en nuestra guerra contra el terrorismo, y la

Estrategia Nacional de Control de Drogas delinea las metas

estadounidenses en este aspecto.

 

Estados Unidos seguirá colaborando con nuestros amigos y aliados para

desbaratar el financiamiento del terrorismo. Identificaremos y

bloquearemos las fuentes de financiamiento, congelaremos los bienes de

los terroristas y de aquellos que los apoyan, les negaremos a los

terroristas el acceso al sistema financiero internacional,

protegeremos las organizaciones caritativas legítimas del abuso de los

terroristas e impediremos el movimiento de los bienes de los

terroristas a través de redes financieras alternativas.

En manos de los terroristas, la tecnología secreta puede ser tan

perjudicial para nuestros esfuerzos de guerra como las armas y el

financiamiento. Por lo tanto, continuaremos llevando a cabo una

estrategia decidida que identifique información y tecnología secretas

y delinee medidas apropiadas para impedirles a los terroristas

obtenerlas y explotarlas.

 

Objetivo: Eliminar los refugios y lugares de asilo de los terroristas

El terrorismo no puede tener un lugar donde refugiarse. Debe ser

erradicado y destruido.

 

Estados Unidos y la comunidad internacional

deben desarrollar procedimientos y mecanismos que erradiquen el

terrorismo donde quiera que exista. La promoción de normas de conducta

internacionales y sistemas legales nacionales para eliminar los

refugios terroristas será una parte esencial de esta campaña.

Estados Unidos trabajará en concierto con nuestros socios

internacionales y regionales para asegurar gobierno efectivo en el

territorio sin gobierno, que podría ofrecer refugio a los terroristas.

Donde haya una indicación clara de actividad terrorista en esas zonas,

Estados Unidos, junto con nuestros amigos y aliados, trabajará para

eliminar estos refugios terroristas e impedir cualquier acceso futuro

de las organizaciones terroristas a estas zonas.

La comunidad de inteligencia, en unión con el Departamento de Defensa,

el Departamento de Estado y otros, llevará a cabo un examen y

evaluación anuales de los refugios terroristas internacionales y,

subsecuentemente, trazará planes que se ocupen de cerrar el acceso a

estas zonas.

 

 

Objetivo: Reducir las Condiciones Subyacentes que los Terroristas

Tratan de Explotar

 

El tercer componente de la estrategia de las "4 D" es la realización

de esfuerzos colectivos para reducir las condiciones que pueden

explotar los terroristas. Si bien reconocemos que hay muchos países y

pueblos que viven en la pobreza, las privaciones, la falta de derechos

sociales y disputas políticas y regionales sin resolver, esas

condiciones no justifican el uso del terrorismo. Sin embargo, muchas

organizaciones terroristas que tienen poco en común con las masas

pobres y desamparadas explotan en su provecho estas condiciones. Los

terroristas del 11 de septiembre, por ejemplo, provenían

predominantemente de las filas de la gente educada y de clase media y

militaban en una organización encabezada por un asesino millonario.

Estos esfuerzos para reducir las condiciones subyacentes tienen

dimensiones materiales e intangibles. Los actuales esfuerzos

estadounidenses para resolver disputas regionales, promover el

desarrollo económico, social y político, las economías basadas en el

mercado, el buen gobierno y el imperio del derecho, aun cuando no

necesariamente se concentran en combatir el terrorismo, contribuyen a

la campaña al ocuparse de las condiciones subyacentes que los

terroristas tratan a menudo de manipular para su propio beneficio.

Además, reducir estas condiciones requiere que Estados Unidos, junto

con sus amigos y aliados, gane la "guerra de las ideas" para apoyar

los valores democráticos y promover la libertad económica.

Estados Unidos no se propone enfrentar solo este difícil reto. Estados

Unidos no tiene ni los recursos ni la pericia para estar en cada

rincón del mundo. Más aún, la lucha contra el terrorismo no es

solamente una lucha norteamericana. Nuestros amigos y aliados encaran

muchas de las mismas amenazas. Para Norteamérica es esencial colaborar

en esta campaña con sus amigos y aliados.

 

Objetivo: Asociarse con la comunidad internacional para fortalecer los

estados débiles y prevenir el (re)surgimiento del terrorismo

Los estados débiles y los estados en quiebra son una fuente de

inestabilidad internacional. A menudo, estos estados pueden

convertirse en un refugio del terrorismo. Por lo tanto, aseguraremos

que los esfuerzos diseñados para identificar y reducir las condiciones

que contribuyen a la debilidad y la bancarrota de un estado sean un

objetivo central de la política exterior estadounidense. El objetivo

principal de nuestra respuesta colectiva será la reconstrucción de un

estado que no puede cuidar de su propio pueblo -- su bienestar, salud,

prosperidad y libertad -- ni controlar sus fronteras.

Estados Unidos está dispuesto a ayudar al mundo civilizado --

gobiernos, agencias no gubernamentales y asociaciones entre los

sectores público y privado -- a emprender estos esfuerzos.

Seguiremos expandiendo los esfuerzos bilaterales y multilaterales,

tales como la Iniciativa de Asociación Estados Unidos-Mediano Oriente,

para promover el buen gobierno, el imperio del derecho, el respeto a

los derechos humanos y la profesionalización de los sistemas de

justicia locales. En particular, ampliaremos el alcance y fuerza de

las Academias Internacionales de Ejecución de la Ley, y comandos

combatientes atenderán las relaciones entre civiles y militares y la

ayuda humanitaria en sus Planes de Cooperación para la Seguridad del

Teatro de Operaciones. Además, los jefes de misión apoyarán los

esfuerzos locales -- en informarán sobre ellos -- para reducir las

condiciones que subyacen el terrorismo, y alentarán a todas las

naciones a poner en práctica medidas contra la corrupción de

conformidad con acuerdos multilaterales, regionales o bilaterales.

Cuando se brinde ayuda a un país, se considerará la postura de ese

país en relación con el terrorismo.

Objetivo: Ganar la Guerra de las Ideas junto con la comunidad

internacional

 

Libraremos una guerra de ideas para hacer evidente que todos los actos

de terrorismo son ilegítimos, para asegurar que las condiciones e

ideologías que promueven el terrorismo no encuentren terreno fértil en

ninguna nación, para reducir las condiciones subyacentes que tratan de

explotar los terroristas en las zonas que corren más peligro, y para

alentar las esperanzas y aspiraciones de libertad de aquellos que

viven en sociedades regidas por patrocinadores del terrorismo mundial.

Debemos usar toda la influencia de Estados Unidos para quitarle

legitimidad al terrorismo y hacer evidente que todos los actos de

terrorismo deben ser considerados en la misma categoría que la

esclavitud, la piratería y el genocidio: una conducta que ningún

gobierno respetable puede perdonar o apoyar y a la que todos deben

oponerse. En pocas palabras, junto con nuestros amigos y aliados

pretendemos establecer una nueva norma internacional en relación con

el terrorismo que requiera que no se preste apoyo, que no se tolere y

que se esté en oposición activa a los terroristas. Estados Unidos

tratará de apoyar gobiernos moderados y modernos, especialmente en el

mundo musulmán. Seguiremos asegurándoles a los musulmanes que los

valores norteamericanos no están en pugna con el Islam. De hecho,

Estados Unidos ha acudido a ayudar a muchos musulmanes -- en

Afganistán, Kuwait, Bosnia y Kosovo, para no citar más que unos pocos

casos. Estados Unidos colaborará con esos gobiernos moderados y

modernos para echar atrás la propagación de la ideología extremista y

aquellos que procuran imponerles ideologías totalitarias a nuestros

aliados y amigos musulmanes. Hallar una solución del conflicto

israelí-palestino es un componente crítico de ganar la guerra de las

ideas. Ningún otro asunto ha teñido tanto la percepción que tiene el

mundo musulmán de Estados Unidos. El conflicto israelí-palestino es

esencial debido a su costo en sufrimiento humano, debido a la estrecha

relación de Norteamérica con el estado de Israel y los estados árabes

claves, y debido a la importancia de esa región para otras prioridades

 

mundiales de Estados Unidos. No puede haber paz en uno de los lados si

no hay libertad en ambos lados. Norteamérica sigue comprometida con

una Palestina independiente y democrática, que viva junto a Israel en

paz y seguridad. Como cualquier otro pueblo, los palestinos merecen un

gobierno que sirva sus intereses y escuche sus voces. Estados Unidos

seguirá alentando a todas las partes a que se pongan a la altura de

sus responsabilidades mientras buscamos un arreglo justo y general del

conflicto. Estados Unidos puede desempeñar una función decisiva pero,

en última instancia, la paz permanente puede llegar sólo cuando

israelíes y palestinos resuelvan los problemas y terminen el conflicto

entre ellos. También usaremos la diplomacia pública oportuna y eficaz

y los medios noticiosos apoyados apoyada por el gobierno para promover

el libre flujo de información y de ideas a fin de encender las

esperanzas y aspiraciones de libertad de quienes viven en sociedades

gobernadas por los patrocinadores del terrorismo mundial.

Meta: Defender a los ciudadanos e intereses de Estados Unidos en el

país y en el extranjero

 

El principio final de la estrategia de las "4 D" comprende los

esfuerzos colectivos de nuestra nación para defender la soberanía, el

territorio y los intereses nacionales de Estados Unidos, en el país y

en el extranjero. Este principio incluye la protección física y

cibernética de Estados Unidos, su población, prosperidad e intereses,

así como la protección de sus principios democráticos.

Enfrentamos un enemigo que se adapta. Ayudados por la tecnología

moderna y envalentonados por su éxito, los terroristas tratan de

dictar el momento de sus acciones mientras evaden nuestro poderío y

explotan nuestras vulnerabilidades. En un mundo cada vez más

interconectado y tecnológicamente avanzado, donde el tiempo y la

distancia brindan cada vez menos protección, debemos estar preparados

para defender nuestros intereses, como nación y como ciudadanos.

Esta estrategia encarna el antiguo adagio de que la mejor defensa es

un buen ataque. Al mejorar y coordinar nuestras indicaciones y

advertencias de amenaza podremos detectar los planes terroristas antes

de que maduren. Por medio de la persecución continua de las

organizaciones terroristas por la policía, la comunidad de

inteligencia y las fuerzas armadas, desbarataremos su capacidad de

ejecutar ataques tanto en el país como en el extranjero, y al extender

nuestra protección y percepción físicas y cibernéticas, reduciremos la

vulnerabilidad del personal, la infraestructura crítica y otros

intereses estadounidenses.

 

Nuestra respuesta a esta misión compleja requiere un esfuerzo

coordinado y concentrado de toda nuestra sociedad: los gobiernos

federal, estatales y locales, el sector privado y el pueblo

estadounidense. Este plan, en concierto con la Estrategia Nacional de

Seguridad Interna, la Estrategia Nacional para Asegurar el Espacio

Cibernético y la Estrategia Nacional de Protección Física de la

Infraestructura Crítica y Propiedad Clave ayudará a preparar a nuestra

nación para la tarea que tenemos por delante.

 

Los ataques del 11 de septiembre demuestran que nuestros adversarios

actuarán de manera asimétrica, dentro de nuestras fronteras y a través

de ellas. Explotarán los sistemas mundiales de comercio, transporte,

comunicaciones y otros sectores para causar temor, destrucción y

muerte, para comprometer nuestra seguridad nacional y para disminuir

la confianza pública y debilitar nuestra voluntad de luchar. Sus

ataques podrían ser coordinados para contrarrestar nuestras

actividades ofensivas en el extranjero. Debido a que somos una

sociedad libre, abierta y democrática, somos y seguiremos siendo

vulnerables a estos peligros. Por lo tanto, al tratar de entrar en

combate a nivel mundial debemos asegurar una red perfecta de defensa

en todo el espectro de lucha para proteger a nuestros ciudadanos e

intereses tanto en el país como en el extranjero.

Meta: Poner en vigor la Estrategia Nacional de Seguridad Interna

La creación del nuevo Departamento de Seguridad Interna ayudará a

movilizar y a organizar nuestra mación para asegurar el territorio

nacional de Estados Unidos contra ataques terroristas. Un elemento

clave de esta tarea será la Estrategia Nacional de Seguridad Interna.

Las recomendaciones de la Estrategia Nacional de Seguridad Interna y

de la Estrategia Nacional para Combatir al Terrorismo se complementan

y se refuerzan entre ellas.

 

Desde mejorar las capacidades analíticas del FBI y recapitalizar el

Servicio de Guardacostas de Estados Unidos hasta la prevención del uso

de ADM por los terroristas a través de mejores sensores y

procedimientos y la integración de la diseminación de información en

el gobierno federal, los objetivos en estas estrategias nacionales son

vitales para nuestro éxito futuro en la guerra contra el terrorismo.

 

Meta: Lograr conocer el campo de acción

El mundo de hoy está definido agudamente por la compresión del tiempo

y de la distancia. Un elemento clave para defender a nuestra nación es

el conocimiento efectivo de todas las actividades, eventos y

tendencias dentro de un campo específico (aire, tierra, mar, espacio

cibernético) que puedan amenazar la seguridad o el medio ambiente de

Estados Unidos y su población.

Este "conocimiento del campo" permite

la identificación de amenazas tan pronto y tan lejos de nuestras

fronteras -- incluidos los territorios e instalaciones en el

extranjero -- como sea posible, para brindar el máximo de tiempo para

determinar el curso de acción óptimo.

El conocimiento del campo de acción depende del acceso a un

conocimiento detallado de nuestros adversarios, resultante de la

fusión de inteligencia, información y datos a través de todos los

organismos. Significa proveer a nuestras fuerzas de operaciones ¦ en

el mar, en el aire y en tierra, en el extranjero y en el país¦ una

sola matriz operativa integrada de información pertinente dentro de su

campo específico de responsabilidad. El conocimiento del campo de

acción apoya la entrada en combate con el enemigo coordinada,

integrada y sostenida, a través de todo el espectro de instrumentos de

poder de Estados Unidos.

El presidente ha dado órdenes a los jefes del FBI, la Agencia Central

de Inteligencia, el Departamento de Seguridad Interna y el

Departamento de Defensa para que desarrollen un Centro de Integración

de la Amenaza Terrorista para fusionar y analizar en un solo lugar

toda la información sobre amenazas. El Centro se crea porque nuestro

gobierno debe tener la mejor información posible para asegurar que,

para proteger al pueblo estadounidense, el personal apropiado se

encuentre en los lugares apropiados.

La Estrategia Nacional de Seguridad Interna se encarga del intercambio

de información y de la tecnología dentro de Estados Unidos: los

componentes de esta diseminación de información son de igual

aplicación tanto en el país y como en el exterior.

Estos procedimientos y sistemas que facilitan la diseminación de

información interdepartamental, intergubernamental y privada se

ampliarán para permitir que nuestros organismos en el exterior tengan

dispongan de acceso e insumos en la medida necesaria. Esta iniciativa

incluirá no solamente la alineación de bancos de datos y el flujo

horizontal y vertical de información; también optimizará la política

de revelación y establecerá un criterio congruente de información a

través de los organismos y aliados.

Además, la utilización de elementos nacionales e internacionales de la

Estrategia Nacional para Asegurar el Espacio Cibernético y la Estrategia

Nacional de Protección Física de la Infraestructura Crítica

y Propiedades Claves está dirigida a ayudar a asegurar que se hagan

todos los esfuerzos posibles para salvaguardar redes críticas de

información tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

 

Meta: Mejorar las medidas para asegurar la integridad, confiabilidad y

disponibilidad de las infraestructuras físicas críticas y basadas en

la información en el país y en el extranjero

Mucha de nuestra fuerza como nación está construida sobre sistemas de

transporte capaces de expandirse y eficientes, así como de logística e

información que permiten una participación no superada en el comercio

mundial. La infraestructura y sistemas que apoyan nuestra economía e

intereses nacionales están plenamente integrados y con frecuencia

dependen de los que se encuentran fuera de nuestras fronteras y se

extienden por el planeta. En momentos de conflicto rápido, prolongado

y en gran escala, incluso nuestras fuerzas militares deben depender de

porciones de la infraestructura mundial para apoyar operaciones

sostenidas en el extranjero.

 

La protección de sistemas vitales es una responsabilidad compartida de

los sectores público y privado, que trabajan conjuntamente con los

propietarios, operadores y usuarios de esos sistemas. Debe asegurarse

la integridad de la infraestructura crítica, para permitir la

movilización de la seguridad nacional y entrar en acción a nivel

mundial tanto en tiempos de paz como de conflicto. En muchos casos las

empresas estadounidenses en el extranjero están vinculadas o enlazadas

con infraestructura crítica nacional, y un acto terrorista en el

extranjero podría tener un efecto en cascada sobre la dependencia

interna. Para reducir esta posibilidad, el Departamento de Estado

tomará la dirección y, junto con los organismos apropiados,

identificará y asignará prioridades a la infraestructura crítica en el

extranjero y se asociará con la industria para establecer prácticas

económicas mejores y normas para maximizar la seguridad. Cuando sea

apropiado, nos coordinaremos con el país anfitrión para garantizar que

su red de seguridad y respuesta es adecuada.

La defensa suficiente es un equilibrio entre nuestra necesidad de

acomodar el flujo incrementado de personas y mercancías que presentan

"bajo riesgo y son de gran volumen", esenciales para nuestra vitalidad

económica, al tiempo que concentramos energía y recursos en los pocos

individuos criminales, hostiles y fraudulentos. Esto destaca la

importancia de contar con actividades eficaces de conocimiento del

campo de acción, tales como identificación precisa de bienes

transportados en contenedores antes de su partida hacia Estados

Unidos.

 

La aplicación de las Iniciativas de Fronteras Inteligentes de Estados

Unidos con Canadá y México, así como la Iniciativa de la Tercera

Frontera para la Cuenca del Caribe atiende las vulnerabilidades

potenciales en las muchas infraestructuras críticas físicas y basadas

en la información que compartimos con nuestros dos aliados

norteamericanos. Más aún, la estrategia integral de administración

fronteriza del gobierno estadounidense mejorará grandemente la

capacidad de Estados Unidos para inspeccionar, verificar y tramitar la

entrada al país de personas y mercancías.

Meta: integrar medidas para proteger a los ciudadanos estadounidenses

en el exterior

 

La defensa de nuestra vitalidad económica debe estar a la par de mayor

seguridad de nuestros ciudadanos en el extranjero. La naturaleza de la

amenaza que enfrentan nuestros ciudadanos ha aumentado. Los ciudadanos

estadounidenses que viven o viajan en el extranjero podrían correr

ahora mayor peligro de ser blancos potenciales de terroristas. Las

medidas de protección deben beneficiar a instalaciones de propiedad

privada de intereses estadounidenses así como a embajadas e  instalaciones militares en el extranjero.

 

De la misma manera, debe

proveerse a los estadounidenses que viven o viajan en el extranjero

información importante, actualizada y coordinada sobre amenazas. El

Departamento de Estado trabajará para mejorar los programas existentes

a fin de informar a los ciudadanos extranjeros que viven o viajan en

el extranjero sobre las potenciales amenazas terroristas.

 

A medida que seguimos persiguiendo a las organizaciones terroristas de

alcance mundial, habrá un aumento en el número de rehenes que se toman

en el extranjero. La nueva política sobre ciudadanos estadounidenses

tomados en rehenes en el extranjero, formulada por el Departamento de

Estado en enero de 2002, asegura que cada incidente se examine

cuidadosamente a nivel federal. La política también requiere acciones

policiales enérgicas para aprehender, procesar y castigar a

terroristas que estén de acuerdo con acciones de solución de crisis y

protección de fuerza. Todos los organismos apropiados deben estar

preparados con autoridades y recursos adecuados para ayudar a rescatar

ciudadanos tomados en rehenes en el exterior si las circunstancias lo

requieren.

 

En un esfuerzo por asegurar que los intereses policiales de Estados

Unidos sean atendidos apropiadamente por la embajada y el país

anfitrión, el Departamento de Justicia, en colaboración con el

Departamento de Estado, ampliará cuando sea apropiado su presencia

policial en el extranjero para promover la interceptación,

investigación y procesamiento antiterrorista.

Adicionalmente, en coordinación con los gobiernos anfitriones, el

gobierno de Estados Unidos mejorará el entrenamiento y asistencia a

los gobiernos anfitriones para crear infraestructuras legales

encaminadas a fortalecer el imperio del derecho.

Meta: Asegurar una capacidad integrada de manejo de incidentes

En último término, la prevención del terrorismo catastrófico depende

de la interceptación de personas y materiales. No obstante, la

planificación sólida, los preparativos y la respuesta inmediata siguen

siendo elementos claves para mitigar actos de terrorismo. La unidad de

esfuerzos requiere coordinación no solamente en la cúspide del

gobierno federal, sino también a nivel operativo y táctico, donde las

acciones de respuesta e intervención podrían emprenderlas diferentes

autoridades que actúan de manera independiente o coordinadas entre sí.

Una respuesta integrada eficaz requiere planificación de manejo de

incidentes, mejor capacidad y coordinación para operar en relación

recíproca, basadas en un proceso rápido y eficaz de toma de decisiones

y con el apoyo de éste.

 

En un esfuerzo para asegurar respuesta rápida a una crisis, Estados

Unidos coordinará con los gobiernos anfitriones y asociados regionales

para desarrollar planes para alertar, contener y, si es necesario,

repeler un ataque en marcha, al tiempo que se asegura que hay recursos

adecuados para mitigar el daño. Al comienzo de la crisis es esencial

contar con un equipo interdepartamental capaz de apoyar con

evaluaciones y recomendaciones a la embajada estadounidense afectada.

En consecuencia, el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa

y otros organismos pertinentes asegurarán que haya disponible

personal, entrenamiento, equipo y transporte adecuado para el Equipo

de Apoyo de Emergencia en el Extranjero. Todos los departamentos y

organismos apropiados examinarán y, si fuera necesario, enmendarán sus

procedimientos de manejo de incidentes para atender incidentes de

terrorismo en el extranjero que involucren infraestructura crítica e

instalaciones de seguridad de interés nacional de Estados Unidos.

 

CONCLUSION

La violencia política podrá ser endémica de la condición humana, pero

instalaciones militares en el extranjero. De la misma manera, debe

proveerse a los estadounidenses que viven o viajan en el extranjero

información importante, actualizada y coordinada sobre amenazas. El

Departamento de Estado trabajará para mejorar los programas existentes

a fin de informar a los ciudadanos extranjeros que viven o viajan en

el extranjero sobre las potenciales amenazas terroristas.

A medida que seguimos persiguiendo a las organizaciones terroristas de

alcance mundial, habrá un aumento en el número de rehenes que se toman

en el extranjero. La nueva política sobre ciudadanos estadounidenses

tomados en rehenes en el extranjero, formulada por el Departamento de

Estado en enero de 2002, asegura que cada incidente se examine

cuidadosamente a nivel federal. La política también requiere acciones

policiales enérgicas para aprehender, procesar y castigar a

terroristas que estén de acuerdo con acciones de solución de crisis y

protección de fuerza. Todos los organismos apropiados deben estar

preparados con autoridades y recursos adecuados para ayudar a rescatar

ciudadanos tomados en rehenes en el exterior si las circunstancias lo

requieren.

 

En un esfuerzo por asegurar que los intereses policiales de Estados

Unidos sean atendidos apropiadamente por la embajada y el país

anfitrión, el Departamento de Justicia, en colaboración con el

Departamento de Estado, ampliará cuando sea apropiado su presencia

policial en el extranjero para promover la interceptación,

investigación y procesamiento antiterrorista.

Adicionalmente, en coordinación con los gobiernos anfitriones, el

gobierno de Estados Unidos mejorará el entrenamiento y asistencia a

los gobiernos anfitriones para crear infraestructuras legales

encaminadas a fortalecer el imperio del derecho.

 

Meta: Asegurar una capacidad integrada de manejo de incidentes

En último término, la prevención del terrorismo catastrófico depende

de la interceptación de personas y materiales. No obstante, la

planificación sólida, los preparativos y la respuesta inmediata siguen

siendo elementos claves para mitigar actos de terrorismo. La unidad de

esfuerzos requiere coordinación no solamente en la cúspide del

gobierno federal, sino también a nivel operativo y táctico, donde las

acciones de respuesta e intervención podrían emprenderlas diferentes

autoridades que actúan de manera independiente o coordinadas entre sí.

Una respuesta integrada eficaz requiere planificación de manejo de

incidentes, mejor capacidad y coordinación para operar en relación

recíproca, basadas en un proceso rápido y eficaz de toma de decisiones

y con el apoyo de éste.

En un esfuerzo para asegurar respuesta rápida a una crisis, Estados

Unidos coordinará con los gobiernos anfitriones y asociados regionales

para desarrollar planes para alertar, contener y, si es necesario,

repeler un ataque en marcha, al tiempo que se asegura que hay recursos

adecuados para mitigar el daño. Al comienzo de la crisis es esencial

contar con un equipo interdepartamental capaz de apoyar con

evaluaciones y recomendaciones a la embajada estadounidense afectada.

En consecuencia, el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa

y otros organismos pertinentes asegurarán que haya disponible

personal, entrenamiento, equipo y transporte adecuado para el Equipo

de Apoyo de Emergencia en el Extranjero. Todos los departamentos y

organismos apropiados examinarán y, si fuera necesario, enmendarán sus

procedimientos de manejo de incidentes para atender incidentes de

terrorismo en el extranjero que involucren infraestructura crítica e

instalaciones de seguridad de interés nacional de Estados Unidos.

 

 

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