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Mujer hizo huelga de hambre para presionar juicio contra su supuesto verdugo en Venezuela

El acusado de violarla y torturarla iba a salir de prisión.  Linda Loaiza López levantó la huelga luego de iniciada la primera audiencia.

A trece días de huelga de hambre tuvo que someterse Loaiza López, una joven venezolana de padres colombianos,  para que los tribunales de este país empezaran a hacerle justicia.

Tuvo que acostarse frente a las puertas del Tribunal Supremo, dormir a la intemperie sobre una colchoneta y aparecer en un estado de extrema debilidad a través de los medios de comunicación para que el sistema judicial finalmente iniciara un juicio ya diferido 29 veces contra su supuesto agresor.

Por eso, cuando arrancó la audiencia, Linda, como lo había prometido, abandonó la huelga de hambre para asistir al juicio de quien ella considera su más terrible verdugo: Luis Antonio Carrera Almoina. Una historia de horror que ha conmovido  a la sociedad venezolana y que ha puesto el dedo en la llaga sobre las graves deficiencias de la administración de justicia.

El infierno de Linda comenzó tres años atrás. En julio del 2001, la policía la encontró medio muerta en un apartamento de la zona residencial caraqueña de El Rosal. Los extraños ruidos que desde hacía cuatro meses salían de la vivienda de Carrera Almoina, supuesto torturador, llamaron la atención de los vecinos, que decidieron llamar a las autoridades.

Linda, que entonces tenía 17 años, estaba física y mentalmente destrozada. Cautiva y amarrada durante meses, había sufrido las más impresionantes vejaciones: repetidas violaciones –inclusive con objetos–, quemaduras con cigarrillo, incluyendo los senos; golpes en el rostro y el cuerpo (uno de sus ojos quedó desorbitado, el páncreas lo tiene seriamente afectado y solo dos costillas no sufrieron de fracturas), mordidas y la mutilación de sus labios y parte de sus orejas. La secuencia de lesiones que sufrió hizo que estuviera en un hospital durante nueve meses.

Hijo de un prestigioso profesor universitario –que en aquel entonces era el rector de la Universidad Nacional Abierta–, el principal acusado se ganó la prisión y  el mote de ‘El monstruo de Chacao’.

A pesar de los esfuerzos para que se iniciara el juicio, tres años después, Carrera Almoina estaba a punto de recobrar la libertad gracias a una figura denominada ‘retardo procesal’. El código penal venezolano ordena la libertad de quienes llevan más de dos años presos sin haber sido propiamente juzgados.

Ante esa posibilidad, Linda emprendió la huelga de hambre el pasado 25 de agosto, hasta no ver “con sus propios ojos” que iniciara el juicio. Acompañada de su familia y de una pancarta que rezaba “Tengo hambre y sed de justicia”, explicó durante la huelga de hambre frente a la sede del máximo tribunal, que 59 jueces se habían negado a conocer su caso; que había pasado por 20 tribunales ordinarios y 10 cortes de apelación en los últimos tres años y que solo tres de los 29 diferimientos del juicio fueron solicitados por ella, pues se recuperaba de alguna de las nueve operaciones a las que ha sido sometida.

La esperanza de Linda, hija de Nelson López, (oriundo de Mompox) y Paulina Soto (de Cúcuta), renació el jueves pasado, cuando el presidente del Tribunal Supremo, magistrado Iván Rincón, ordenó que se realizara la primera audiencia.

Este lunes se inició el juicio. Sobre Carrera Almoina pesan los cargos de homicidio calificado frustrado, violación y privación de la libertad. El de tortura también estaba incluido, pero la Fiscalía no levantó cargos en ese sentido. De  resultar culpable, el acusado podría pagar alrededor de 12 años de prisión.

También se levantaron cargos contra el padre de Carrera Almoina, y contra una secretaria de éste por obstrucción a la actividad judicial y peculado de uso.
Se espera que el juicio conste de unas tres audiencias, en las que desfilarán unos 110 testigos.

En la primera audiencia, la defensa de Carrera Almoina aseguró que las violaciones y torturas fueron consentidas por Linda, según informaron medios de comunicación locales.

Para Linda y su abogado defensor, el hecho de que Carrera Almoina sea el hijo de un personaje con recursos e influencia ha sido la principal causa del retraso. De hecho, la familia de Linda asegura haber recibido amenazas por continuar los esfuerzos para concretar el juicio.

Antes de la tragedia, Linda estudiaba para ser técnico medio en zootecnia, mientras su familia, de origen humilde, vivía del trabajo de la tierra en el estado de Mérida (Andes venezolanos) y de la cría de 50 cabezas de ganado que hoy ya no existen, pues fueron vendidas para pagar el alquiler de un lugar en Caracas mientras Linda se recuperaba y esperaba el juicio que se concretó tres años y medio después.

“Lo único que me queda es la casita allá por Mérida y esa no la puedo vender porque entonces dónde nos vamos a meter”, dijo el señor López.

Su familia espera también otra respuesta. La de las autoridades colombianas que están en Venezuela. Al consulado dirigió una carta solicitando ayuda pues la familia se ha quedado sin recursos para subsistir, y apenas lo hacen con algunos fondos que obtienen a través de una cuenta corriente que abrieron a nombre de la Fundación Amigos de Linda Loaiza.

El señor López explicó que a su hija le faltan, al menos, otras nueve operaciones para la reconstrucción de sus labios y orejas, para reconstruir el tabique nasal, para reparar las cataratas en uno de sus ojos (provocada por los golpes) y para el páncreas.

A pesar de las limitaciones y el dolor, López dice sentirse “admirado” por cómo su hija se expresa y por la fuerza que ha mostrado.

 

Octubre 22 de 2004

Absuelven a acusado de agredir y torturar a la venezolana Linda Loaiza

La decisión llenó de indignación a un país que había sido sacudido por los terribles vejámenes a los que fue sometida la joven.

La tenaz lucha de Linda Loaiza, la venezolana de origen colombiano que para lograr que su supuesto  agresor respondiera ante los tribunales cumplió trece días de huelga de hambre y denunció a 59 jueces que se negaron a abocar su caso no tuvo un final feliz.

Anoche, la juez 20, Rosa Cádiz, absolvió de responsabilidad a Luis Antonio Carrera Almoina, el hombre que estaba acusado de homicidio calificado frustrado, violación y privación de libertad.

También dejó sin responsabilidad al padre de Carrera Almoina (Gustavo Carrera Damas), que cuando sucedieron los hechos, tres años atrás, era el rector de la Universidad Nacional Abierta; y a su secretaria (Leyda Josefina Reina). Sobre los dos pesaban cargos de obstrucción a la actividad judicial y peculado de uso.

El infierno de Linda comenzó tres años atrás. En julio del 2001, la policía la encontró medio muerta en un apartamento de la zona residencial caraqueña de El Rosal.

Linda, que entonces tenía 17 años, estaba destrozada. Cautiva y amarrada durante meses, había sufrido las más impresionantes vejaciones: repetidas violaciones –inclusive con objetos–, quemaduras con cigarrillo, incluyendo los senos; golpes en el rostro y el cuerpo (uno de sus ojos quedó desorbitado, el páncreas lo tiene seriamente afectado y solo dos costillas no sufrieron de fracturas), mordidas y la mutilación de sus labios y parte de sus orejas.

La joven, que denunció que Carrera Almoina era su agresor, vio cómo su caso pasó por 20 tribunales ordinarios y 10 cortes de apelación. Y también que el proceso fuera rechazado por 59 jueces en tres años.

Luego de conocer la sentencia, Loaiza calificó de “sorpresiva” y “absurda” la decisión. Aseguró, además, que la sentencia “demuestra que se ha obviado una enorme cantidad de pruebas”. Con visible indignación pero con voz firme, aseguró: “Sí se comprobó” la culpabilidad de Carrera Almoina, “pero de alguna manera se quiso tapar”.

El fiscal del ministerio público y defensor de Loaiza, César Mirabal, tampoco pudo ocultar su sorpresa, pero recordó que en algunas oportunidades advirtió sobre ciertas conductas de la juez “como el haber admitido y analizado pruebas fuera de tiempo y de manera ilegal”.

Linda y su abogado defensor habían advertido que el juicio sería muy difícil por el hecho de que Carrera Almoina es el hijo de un personaje con recursos y mucha influencia y prestigio.

Inclusive, y ya iniciado el juicio, el padre de la joven y un amigo de ella habían sido víctimas en su casa de un ataque de desconocidos que se dieron a la fuga en una motocicleta.

Por su parte, Carrera Almoina abandonó el Palacio de Justicia con una leve sonrisa en los labios, y aseguró ante los medios de comunicación: “Se hizo justicia”.

Su versión de lo ocurrido es que las agresiones sufridas por Linda Loaiza le fueron propinadas por terceras personas y que luego ella habría llegado en ese estado a su apartamento. Según él,  no hizo denuncia alguna al respecto por petición de la propia Loaiza, que entonces tenía 17 años.

Durante el juicio, la defensa de Carrera Almoina manejó la tesis de que las lesiones habían sido causadas por terceras personas, y que la joven era una prostituta que había consentido las torturas.

Agencia EFE

Marzo 10 de 2006
Condenado hombre que torturó y mutiló en Caracas a una joven descendiente de colombianos
 

Luis Carrera Almoina purgará seis años de prisión por las lesiones ocasionadas a Linda Loaiza López, de 24 años, durante cuatro meses en el año 2001.

Sin embargo, el abogado defensor, Juan Delgado, afirmó que apelará la sentencia por ser "muy corta" e insistirá ante la justicia para que Carrera Almoina sea condenado por "homicidio frustrado", un delito que conlleva una pena de 20 años de prisión.

Por causarle lesiones gravísimas, el juez Elías Álvarez condenó a Carrera Almoina, de 41 años, bautizado por la prensa local como "el monstruo de Los Palos Grandes" en referencia al barrio caraqueño donde ocurrieron los hechos en el 2001.

La defensa de Loaiza López ya apeló con éxito una sentencia de octubre del 2004, de la jueza Rosa Cádiz, que absolvió a Carrera Almoina de toda culpa.

La jueza Cádiz además ordenó investigar la supuesta conexión de López con una red de prostitución a quien Carrera Almoina culpó de las vejaciones a la víctima.

Huelga de hambre

Loaiza López tuvo que hacer una huelga de hambre en el 2004 para que su caso no prescribiera después de que 59 jueces se inhibieran, lo que derivó en el juicio que finalmente absolvió a su agresor.

Durante cuatro meses de 2001, la hasta entonces bella joven de 19 años, ahora desfigurada, fue sometida a continuas violaciones y torturas que le cercenaron partes de su cuerpo y rostro hasta el punto de ponerla al borde de la muerte.

Informes médicos reseñan que la joven, aún hoy con señales de varias operaciones quirúrgicas de recomposición, sufrió, entre otras lesiones, fractura de maxilar, destrozos de labios y orejas, rotura de costillas, desviación ocular, cercenamiento de pezones, desgarre vaginal y quemaduras de cigarrillos en casi todo el cuerpo.

Médicos que actuaron como testigos de la acusación, dijeron que no habían tratado lesiones similares ni siquiera en víctimas de accidentes de tránsito.

Carrera Almoina estuvo preso entre julio y octubre de 2001, cuando obtuvo el arresto domiciliario, circunstancia que aprovechó para huir con la ayuda de su padre, pero semanas después fue capturado de nuevo.  

Caracas
Con EFE.-

 

 

 

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