Inicio

   Eventos      y Seminarios

Artículos Publicaciones

    Informes      de Prensa

Libros Cursos CD Interactivos Certificados Internacionales Contáctenos E.mail

Prevención del Crímen

Hipervínculos Enlaces

TRASTORNO DE ANSIEDAD

Y ATAQUES DE PANICO

A, cotinuación un articulo muy completo sobre este flagelo que afecta a millones de personas en el mundo, es un tipo de afectación que no discrimina, ni por la edad ni por grupos étnicos, clase social o estatus económico. Es una recopilación de información de diferentes fuentes (ver links a otras paginas web) y consultas profesionales, pero la mayor parte es del National Mental Health Institue de los Estados Unidos.

Danilo Lugo C. Ph.D.

U.S. InterAmerican Affairs - International division

1. Definición

2. Causalidad

3. Tratamiento para el trastorno de la ansiedad

4. Ataques de pánico y ansiedad

5. TAG Trastorno de Ansiedad Generalizado

6. Fobias

7. Trastornos Obesivo y Compulsivo

8. Trastorno por "Estres Post-Traumatico"

9. Terapia y medicación

10. Como recibir ayuda profesional en casos de trastorno de ansiedad

 

Nombres alternativos:

Sentirse nervioso; sentirse inquieto; agitado; estrés; tensión.

Definición:

La ansiedad es una reacción a una amenaza real o imaginaria, un sentimiento general de intranquilidad o temor. El estrés es una presión o tensión física, mental o emocional. La tensión es esfuerzo, suspenso, ansiedad o excitación mental o emocional.

Consideraciones generales:

El estrés no es una enfermedad y es una parte normal de la vida de toda persona. El estrés no es necesariamente bueno o malo; sin embargo, las reacciones al estrés pueden variar considerablemente y algunas son indeseables. La reacción indeseable más frecuente es la ansiedad.

Frecuentemente la ansiedad está acompañada de tics o contracciones espasmódicas, tensión muscular, dolores de cabeza, sudoración, irritabilidad, fatiga, pesadillas, problemas de memoria, impotencia sexual, insomnio, boca seca o dificultad para la deglución.

El grado de ansiedad es mucho más una función individual que del grado de estrés. El riesgo de ansiedad se incrementa con el estrés, una historia de neurosis familiar, fatiga o exceso de trabajo, o la recurrencia de situaciones que han sido previamente estresantes o perjudiciales.

El insomnio y la incapacidad de concentrarse son síntomas comunes de ansiedad que pueden conducir a un círculo vicioso que empeore el problema. Los síntomas son efectos y no causas. Enfocarse en el insomnio o en la falta de concentración como el probelma, no es la solución.

Causas comunes:

Nota: puede haber otras causas para la ansiedad, además de las mencionadas. La posibilidad de incidencia de las mismas no está determinada por el orden en que éstas se presentan. Entre las causas de este síntoma se pueden citar enfermedades y medicamentos poco comunes. Además, las causas pueden variar según la edad y el sexo de la persona, así como también de acuerdo a las características específicas del síntoma, tales como calidad, duración, factores agravantes, factores aliviantes y enfermedades asociadas.

 

Trastornos de Ansiedad

Diapositiva del curso manejo del Estres Ansiedad y Depresion (ver información)

Todas las personas saben lo que es sentir ansiedad: los hormigueos en el estómago antes de la primera cita, la tensión que usted siente cuando su jefe está  enojado, la forma en que su corazón late si usted est  en peligro. La ansiedad lo incita a actuar. Lo anima a enfrentarse a una situación amenazadora. Lo hace estudiar más para ese examen y lo mantiene alerta cuando está  dando un discurso. En general, lo ayuda a enfrentarse a las situaciones.

Pero si usted sufre de trastorno de ansiedad, esta emoción normalmente útil puede dar un resultado precisamente contrario: evita que usted se enfrente a una situación y trastorna su vida diaria. Los trastornos de ansiedad no son sólo un caso de "nervios". Son enfermedades frecuentemente relacionadas con la estructura biológica y las experiencias en la vida de un individuo y con frecuencia son hereditarias. Existen varios tipos de trastornos de ansiedad, cada uno con sus características propias.

Un trastorno de ansiedad puede hacer que se sienta ansioso casi todo el tiempo sin ninguna causa aparente. O las sensaciones de ansiedad pueden ser tan incómodas que, para evitarlas, usted hasta suspenda algunas de sus actividades diarias. O usted puede sufrir ataques ocasionales de ansiedad tan intensos que lo aterrorizan e inmovilizan.

En el "National Institute of Mental Health" (NIMH), la agencia federal que lleva a cabo y apoya la investigación relacionada con trastornos mentales, la salud mental y del cerebro, los científicos están aprendiendo cada vez más y más respecto a la naturaleza de los trastornos de ansiedad, sus causas y cómo mitigarlos.

Muchas personas confunden estos trastornos y piensan que los individuos deberían sobreponerse a los síntomas usando tan sólo la fuerza de voluntad. El querer que los síntomas desaparezcan no da resultado, pero hay tratamientos que pueden ayudarlo. Es por esto que el NIMH ha preparado este folleto: para ayudarlo a comprender estas situaciones, describir los tratamientos y explicar el papel que juega la investigación en la lucha para vencer la ansiedad y otros trastornos mentales.

 

Trastorno de Pánico   sin Agorafobia  
Trastorno de Pánico   con Agorafobia  
Fobias:  

Fobias Específicas  
Fobia Social  
Agorafobia

Trastorno Obsesivo-Compulsivo  
Trastorno por Estrés  
Post-Traumático  
Trastorno de Ansiedad   Generalizada

 

El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es mucho más de lo que una persona normal con ansiedad experimenta en su vida diaria. Son preocupación y tensión crónicas aún cuando nada parece provocarlas. El padecer de este trastorno significa anticipar siempre un desastre, frecuentemente preocupándose excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo. Sin embargo, a veces, la raíz de la preocupación es difícil de localizar. El simple hecho de pensar en pasar el día provoca ansiedad.

Las personas que padecen de TAG no parecen poder deshacerse de sus inquietudes aún cuando generalmente comprenden que su ansiedad es mas intensa de lo que la situación justifica. Quienes padecen de TAG también parecen no poder relajarse. Frecuentemente tienen trabajo en conciliar el sueño o en permanecer dormidos. Sus preocupaciones van acompañadas de síntomas físicos, especialmente temblores, contracciones nerviosas, tensión muscular, dolores de cabeza, irritabilidad, transpiración o accesos de calor. Pueden sentirse mareadas o que les falta el aire. Pueden sentir náusea o que tienen que ir al baño frecuentemente. O pueden sentir como si tuvieran un nudo en la garganta.

Muchos individuos con TAG se sobresaltan con mayor facilidad que otras personas. Tienden a sentirse cansados, les cuesta trabajo concentrarse y a veces también sufren de depresión.

Por lo general, el daño asociado con TAG es ligero y las personas con ese trastorno no se sienten restringidas dentro del medio social o en el trabajo. A diferencia de muchos otros trastornos de ansiedad, las personas con TAG no necesariamente evitan ciertas situaciones como resultado de su trastorno. Sin embargo, si éste es severo, el TAG puede ser muy debilitante, resultando en dificultad para llevar a cabo hasta las actividades diarias más simples.

El TAG se presenta gradualmente y afecta con mayor frecuencia a personas en su niñez o adolescencia, pero también puede comenzar en la edad adulta. Es más común en las mujeres que en los hombres y con frecuencia ocurre en los familiares de las personas afectadas. Se diagnostica cuando alguien pasa cuando menos 6 meses preocupándose excesivamente por varios problemas diarios.

"...Padecer de TAG siempre quiere
decir anticipar desastres,
frecuentemente preocuparse
demasiado por la salud,
el dinero, la familia o el
trabajo. Las preocupaciones
frecuentemente se presentan
acompañadas de síntomas físicos
tales como temblores,
tensión muscular y náusea..."

En general, los síntomas de TAG tienden a disminuir con la edad. Un tratamiento acertado puede incluir un medicamento llamado buspirone. Se éstan llevando a cabo investigaciones para confirmar la efectividad de otros medicamentos como benzodiazepinas y antidepresivos. También son útiles la técnica de terapia de comportamiento cognoscitivo, las técnicas de relajamiento y de retroalimentación para controlar la tensión muscular.

frecuentemente acompaña a los trastornos
de ansiedad y, cuando esto sucede, también debe atenderse.
Los sentimientos de tristeza, apatía o desesperanza,
cambios en el apetito o en el sueño así como la
dificultad en concentrarse que frecuentemente
caracterizan a la depresión pueden ser tratados con
efectividad con medicamentos antidepresivos o,
dependiendo de la severidad del mal, con psicoterapia.
Algunas personas responden mejor a una combinación
de medicamentos y psicoterapia.

 

CRISIS DE ANSIEDAD: CÓMO REACCIONAR


La crisis de ansiedad o ataque de pánico es un acceso repentino de pánico inexplicable que no es motivado por un estímulo concreto, sino que aparece espontáneamente; normalmente fruto de otros problemas más generales que se van acumulando hasta provocar un estallido de tensión.

Las víctimas de estos ataques sienten un terror inesperado ante una exagerada sensación de peligro y de proximidad de la muerte. Si bien es difícil hacerlo, una persona afectada por estas crisis debe tratar, ante todo, de desdramatizar la situación. Frecuentemente el mismo pánico provocado por el ataque lo realimenta, multiplicando su intensidad. Hay que tener en cuenta que, aunque molestos, estos ataques no son en absoluto peligrosos para la salud. Si se relativiza su importancia, se conseguirá reducir sensiblemente la angustia acumulada, y con ella, la espiral que se produce entre los síntomas y sus consecuencias.

Sobre todo, es fundamental que las personas en el entorno del enfermo no se dejen llevar por el pánico, y permanezcan serenamente junto a él. Es muy importante que quien sufre una de estas crisis vea que la gente alrededor permanece tranquila y con la cabeza fría. Si todo el mundo se deja llevar por el pánico, el que ya siente el afectado se verá multiplicado.

Dos formas importantes de prevenir estas crisis son las terapias de relajación, si bien es difícil adaptarse a ellas al principio; y el uso de fitoterapia (plantas medicinales), especialmente a través de plantas con potente efecto de relajación muscular, comoel kava-kava o la amapola de California.

 

 

¿Sabe como reconocer que le afectan crisis de ansiedad?
 

Test de ansiedad 3
 

Tu ansiedad ante determinadas situaciones puede estar generada por comportamientos inadecuados. Si quieres aprender a reducirla, el primer paso es que conozcas cuáles son tus respuestas motoras “poco útiles”.

1. CASI NUNCA

2. MUCHAS VECES

3. CASI SIEMPRE

 

 

 

 

1. Cuando tengo que hablar delante de muchas personas:

Mis movimientos son torpes, no me atrevo a mirar a la gente a los ojos.

123

Tartamudeo o tengo otras dificultades de expresión (hablar muy rápido, no vocalizar...).

123

 

 

2. Cuando soy impuntual:

Siempre busco algún pretexto, aunque sea mentira, para excusarme con quien me espera.

123

Me bloqueo y no sé qué hacer.

123

 

 

3. Cuando se me acumulan muchas tareas:

Lo hago todo corriendo, mirando una y otra vez el reloj.

123

Abandono la tarea.

123

 

 

4. En los exámenes o cuando voy a tener una entrevista de trabajo:

Como o fumo en exceso.

123

No puedo parar de moverme: me rasco, me muerdo las uñas...

123

 

 

5. Cuando estoy muy cerca de una persona que me atrae:

Tartamudeo o tengo otras dificultades de expresión.

123

Desvío mi mirada hacia otro lado.

123

 

 

6. Cuando alguien me culpa, por haber hecho algo mal:

Le contesto de mala manera, por ejemplo, insultándole.

123

Me callo, agacho la cabeza y me voy.

123

 

 

7. Cuando tengo que resolver una situación difícil o tomar una decisión:

Pido rápidamente ayuda a otras personas (padres, amigos...).

123

Espero tranquilamente que se resuelva por sí solo.

123

 

 

8. Cuando estoy siendo observado y examinado en mi trabajo:

Busco alguna excusa para interrumpir la tarea.

123

Actúo torpemente: se me olvidan cosas, pierdo o se me resbalan objetos, me tropiezo...

123

 

 

9. Cuando voy a hacerme un análisis de sangre:

Me entra algún tic (movimientos repetitivos e inconscientes).

123

Mi mirada no se posa en un lugar concreto (p.e. frente a una revista, paso las páginas a toda velocidad, sin leer nada).

 

 *Si la mayoria de respuestas corresponden al numero uno, no hay de que preocuparse. Si pasa más de la mitad con el numero 2, está en alto riesgo, y si la respuesta es afirmativa en el numero tres: !...Necesita Ayuda Profesional...!

Diapositiva del curso manejo del Estres Ansiedad y Depresion (ver información)

Tratamiento para Trastornos de Ansiedad

Muchas personas con trastornos de ansiedad pueden ayudarse con un tratamiento. La terapia para trastornos de ansiedad frecuentemente incluye medicamentos o formas específicas de psicoterapia.

Los medicamentos, aunque no son curaciones, pueden ser muy efectivos para mitigar los síntomas de ansiedad. En la actualidad, gracias a la investigación llevada a cabo por científicos en el NIMH y otras instituciones de investigación, existen más medicamentos disponibles que antes para el tratamiento de trastornos de ansiedad. De tal manera que, si un medicamento no da el resultado buscado, generalmente hay otros que se pueden probar. Además, se están descubriendo nuevos medicamentos para el tratamiento de los síntomas de ansiedad.

En casi todos los medicamentos que se recetan para el tratamiento de ansiedad, el médico generalmente inicia al paciente con una dosis baja y gradualmente se la aumenta hasta llegar a la dosis adecuada. Cada medicamento tiene efectos secundarios pero éstos por lo general se llegan a tolerar o disminuyen con el tiempo. Si los efectos secundarios llegan a ser un problema, el doctor puede aconsejar al paciente que deje de tomar el medicamento y que espere una semana, o más tiempo en el caso de ciertas drogas, antes de probar uno nuevo. Cuando el tratamiento está por terminarse, el doctor puede disminuir la dosis gradualmente.

Las investigaciones también han demostrado que la terapia de comportamiento y la terapia de comportamiento cognoscitivo pueden ser efectivas para el tratamiento de varios trastornos de ansiedad.

La terapia de comportamiento se concentra en cambiar acciones específicas y usa varias técnicas para disminuir o detener un comportamiento indeseable. Por ejemplo, una técnica entrena a los pacientes en respiración diafragmática, un ejercicio especial de respiraci¢n que consiste en respiraciones lentas, profundas, para reducir la ansiedad. Esto es necesario porque las personas que tienen ansiedad frecuentemente sufren de hiperventilación, respirando rápidamente cortas cantidades de aire que pueden provocar latidos rápidos del corazón, mareos y otros síntomas. Otra técnica: terapia de exposición: expone gradualmente a los pacientes a aquello que los asusta y les ayuda a vencer sus miedos.

Al igual que la terapia de comportamiento, la terapia de comportamiento cognoscitivo enseña a los pacientes a reaccionar en forma diferente en las situaciones y sensaciones corporales que desatan los ataques de pánico y otros síntomas de ansiedad. Sin embargo, los pacientes también aprenden a comprender la forma en que su manera de pensar contribuye a sus síntomas y cómo cambiar sus pensamientos para disminuir la posibilidad de que los síntomas ocurran. Este entendimiento de los patrones de pensamiento se combina con la técnica de exposición y con otras terapias de comportamiento para ayudar a las personas a enfrentarse a las situaciones que les causan miedo. Por ejemplo, alguien que se siente mareado durante un ataque de pánico y teme que se va a morir puede recibir ayuda con la siguiente técnica que se usa en la terapia de comportamiento cognoscitivo: el terapista le pide al paciente que dé vueltas en un mismo lugar hasta que se marée. Cuando el paciente se alarma y comienza a pensar: "me voy a morir", él aprende a reemplazar ese pensamiento con otro más apropiado como "no es más que un pequeño mareo; yo puedo controlarlo".

Causas

Actualmente prevalece la teoría de la pluricausalidad en el origen de los trastornos de ansiedad. Los tests psicológicos y estudios médicos complementarios (dosajes hormonales o de neurotransmisores cerebrales, electroencefalografía, mapeos cerebrales, tomografía asistida por computación, estudios de resonancia magnética, etc.) han podido determinar hasta el momento con exactitud la etiología de estos desórdenes ansiosos. Se ha sugerido ya desde hace algunos años la multicausalidad para intentar explicar el desarrollo de estas enfermedades. Gráficamente, se sostiene lo siguiente acerca del origen de estos trastornos:

 

Factores genéticos-hereditarios

(constitución)

Experiencias infantiles

(crianza-educación)

MAYOR O MENOR DISPOSICIÓN A ENFERMAR

 

FACTORES DESENCADENANTES

TRASTORNOS O ENFERMEDADES = SIGNOS Y SÍNTOMAS

 

La mayoría de las personas que desarrollan en la edad adulta un trastorno de ansiedad cuentan en su haber una historia previa con rasgos de personalidad frágil, insegura, dependiente y evitativa, hiperalerta, muy pendiente de sus reacciones fisiológicas (latidos cardíacos, ruidos intestinales, etc.)

 

ATAQUES O CRISIS DE PANICO

Diapositiva del curso manejo del Estres Ansiedad y Depresion (ver información)

Trastorno de Pánico

Ataque o Crisis de Pánico Quienes padecen de crisis de pánico experimentan sensaciones de terror que les llegan repentina y repetidamente sin previo aviso. No pueden anticipar cuando les va a ocurrir un ataque y muchas personas pueden manifestar ansiedad intensa entre crisis consecutivas (ansiedad intercrítica). Entre tanto, existe una continua preocupación que en cualquier momento vaya a presentarse otro ataque.

Palpitaciones 
Sudación profusa 
Estremecimiento o temblores 
Sensación de ahogo 
Dolor y opresión en el pecho 
Náuseas o molestias abdominales 
Hormigueos o entumecimientos    en  Manos y pies (parestesias)

Sensación de irrealidad (ficción) 
o de estar separado de uno mismo 
(despersonalización) 
Temor a perder el control o a volverse   loco 
Miedo a morir o sensación de muerte súbita 
Sofocaciones o escalofríos 
Visión borrosa 
Inestabilidad, mareos o desmayo

El ataque de pánico se manifiesta súbitamente, sin aviso, en la forma de palpitaciones, taquicardia, sudor, debilidad y mareo. Puede sentirse cosquilleos en las manos o sentirlas entumecidas (parestesias) y posiblemente sofocación y escalofríos. Puede experimentarse dolor en el pecho o sensaciones de ahogo, de irrealidad o tener miedo a que suceda una calamidad o a perderse el control sobre sí mismo. Quien sufre una crisis de pánico llega a creer que está sufriendo un ataque al corazón o de apoplejía, que está perdiendo la razón o que está por morir sin poder hacer nada por evitarlo. Los ataques pueden ocurrir a cualquier hora, aún durante la noche al estar dormido. Mientras casi todos los ataques duran entre dos minutos y cinco minutos, en ocasiones pueden durar hasta 10 minutos; en casos raros pueden durar una hora o más.

El trastorno de pánico se caracteriza por la aparición recurrente de ataques (cronificación del cuadro), acompañados en los intervalos intercríticos de una preocupación desmedida o miedo persistente a la reaparición de una nueva crisis; se llega a este diagnóstico cuando se sufre en un lapso de cuatro semanas cuatro ataques que reúnan al menos cuatro de los síntomas mencionados con respecto a la crisis de pánico

Se cree que el trastorno de pánico ataca cuanto menos al 1.6 por ciento de la población, y puede presentarse a cualquier edad, en los niños o en los ancianos, pero casi siempre comienza en los adultos jóvenes. No todos los que sufren ataques de pánico terminan desarrollando un trastorno de pánico; por ejemplo, muchas personas sufren un ataque y nunca vuelven a tener otro.

Sin embargo, es vital para quienes padecen de trastorno de pánico el remitirse a un tratamiento adecuado. Esta enfermedad no tratada correctamente puede resultar en una franca y virtual invalidez.

El trastorno de pánico puede ir acompañado de otros problemas (depresión, alcoholismo, fármacodependencia, fantasías recurrentes de suicidio) y puede engendrar fobias relacionadas con lugares o situaciones donde los ataques de pánico han ocurrido.

Por ejemplo, si se experimenta un ataque de pánico en la calle, es posible que se llegue a sentir miedo a ella y se empiece a evitar el salir.

La calidad de vida de las personas afectadas por el T.D.P. llega a hacerse muy pobre, porque se ven obligadas a evitar actividades diarias normales como ir al mercado, manejar un vehículo o, en algunos casos hasta salir de su casa. O bien, pueden llegar a confrontar una situación que les causa miedo siempre y cuando vayan acompañadas de su cónyuge o de otra persona que les merezca confianza (acompañante contrafóbico). Básicamente, evitan cualquier situación que temen pueda hacerlas sentirse indefensas si ocurre un ataque de pánico.

Cuando, como resultado de esta enfermedad, las vida de la persona afectada llega a ser tan restringida (como sucede en casi una tercera parte de las personas que padecen de trastornos de pánico), se diagnostica trastorno de pánico con agorafobia. La tendencia hacia trastornos de pánico y agorafobia parece ser hereditario. Sin embargo un tratamiento oportuno al trastorno de pánico puede frecuentemente detener el progreso hacia la agorafobia.

 

 
ATAQUES DE PANICO......!      
Porqué...?

En la infancia tenemos una idea ominipotente y fantasiosa sobre nuestras limitaciones físicas. Podemos pensar que nunca envejeceremos y moriremos o que será tan tan lejos que prácticamente no ocurrirá nunca. Quizá estas ideas nos preparan mal para la práctica sensata del auto-cuidado, y de ahí que durante un largo periodo juvenil podamos abusar de nuestra aparentes 'energías ilimitadas' para trasnochar, mal alimentarnos y también para adquirir la mala costumbre de preocuparnos y sufrir sin que aparentemente ello implique mayores complicaciones.
Pero un buen día las cosas pueden cambiar y enviarnos repentinas señales de funcionamiento corporal anómalo, como si el cuerpo ya no tolerara el mismo ritmo de agobio que tenía hasta el día anterior.
No somos conscientes de nuestro nivel de agobio, tensión e inquietud si estamos atravesando una época de estrés. Estamos tan familiarizados con las sensaciones internas de ansiedad que nos parecen normales, o por lo menos no preocupantes. Las despreciamos, aunque el nivel de tensión en realidad es más alto de lo que nuestro organismo está preparado para tolerar.
Esta especie de ceguera y sordera sobre nuestro estado es un error de cálculo que nace de que no conocemos nuestras limitaciones corporales (que niveles de descanso, relax, bienestar, distracción y goce necesitamos para funcionar operativamente). Nos hemos mal-educado a ser sacrificados y sufridores, anteponiendo el deber, la ambición y la auto-exigencia, o la búsqueda desaforada de estímulos. Quizás sabemos cuantas horas seguidas podemos aguantar trabajando, pero no sabemos cuantas horas necesitamos para ocuparnos de nuestra mínima tranquilidad personal. Ocurre también con demasiada frecuencia que tampoco sabemos manejarnos demasiado bien frente a las frustraciones, ante las que solemos buscar salidas que más que calmarlas parecen exacerbarlas.
Pero los hechos son los hechos: nuestro cuerpo biológico, en especial nuestro sistema nervioso, tiene sus propias limitaciones de funcionamiento (no puede estar permanentemente activado forzado a trabajar al máximo).
Esto es lo que fundamenta un ataque de pánico, que también podríamos llamar crisis de ansiedad.
 

Cómo...?


La persona intenta en un momento dado detener su ritmo frenético. Se sienta, se para en frente al semáforo, espera en una cola, se tumba a descansar un rato, intenta mirar la televisión, está sentado en un medio de transporte, etc., Es precisamente eso, que estamos haciendo algo que no es particularmente activo lo que nos desconcierta, porque repentinamente notamos que no podemos hacer la cosa tan tranquila que queríamos hacer, porque el sistema nervioso está demasiado alterado para bajar de tan arriba a tan abajo en un instante.
En un segundo percibimos esta dificultad anómala, podemos observar los efectos de la taquicardia (acaloramiento de la parte central del cuerpo, aceleración respiratoria), nuestra respiración parece ser incómoda, y los mecanismos automáticos del control del ritmo respiratorio deciden hacer paradas bruscas que nos desconciertan (¿Me quedaré sin aire, pensamos?), se ha disparado nuestro sistema de alarma como esas alarmas de la tienda de al lado que se conecta un día de viento sin más ni más.
En un segundo notamos el encendimiento que produce en nuestro cuerpo el estado de activación general (pensemos por ejemplo en la reacción que sentiríamos ante un susto intento repentino, como ver aparecer un perro en nuestra habitación o que se rompieran los vidrios de una ventana, una explosión, etc.).
Pero como nada pasa en el exterior, pensamos, ¿Qué me sucede? ¿Me estaré muriendo? ¿Será esto un ataque cardíaco, colapso respiratorio, embolia cerebral? ¿Será esto que tengo un ataque de locura? ¿Cómo me puedo morir ahora sin haber hecho testamento o dejando las cosas sin arreglar?
Pensar este 'diagnóstico' no es precisamente tranquilizador... Así que si ya estamos 'encendidos' creernos en grave peligro acaba de provocar un incendio. Estamos en pleno pánico. Sube el nivel de ansiedad provocando más efectos espectaculares (temblor de piernas, sensación de vértigo, rigidez de nuca, visión borrosa, sensación de flotar e de irrealidad)
Puede que se acuda a un servicio de urgencias por si las dudas, y ahí, tras las pruebas oportunas nos digan que no era nada grave, sólo un ataque de ansiedad. ¿Pero cómo nos podemos convencer de que no era NADA, si nosotros en realidad nos sentimos terriblemente mal?.
El habernos sentido tan traspuestos, el que eso sucediera en un momento tan tenso de nuestra vida en medio de las complicaciones y exigencias, y encima el miedo a que se repita... con qué facilidad se puede efectivamente repetir el episodio que deseábamos que ¡por favor! no volviera otra vez...

Comprendiendo lo que pasa


Como podemos observar por esta descripción en el ataque de pánico hay dos fuerzas que se unen y se suman:

  1. un estado de ansiedad que predispone a padecer molestias en la regulación del sistema nervioso (dificultad de relajarse, disparo automático de la sensación de alerta, cambios bruscos de ritmos).
  2. la percepción de este estado no como una molestia física menor, sino como algo terrible, enigmático y sumamente desagradable (algunos dicen que preferirían que les cortaran una mano antes de pasar por esos mementos). Tenemos la sensación de perder el control voluntario (¡horror!) y sentirnos débiles, desvalidos e impotentes (reacción de quedarnos clavados, paralizados y bloqueados).

Si lo expresamos con un esquema diríamos que
 

El estado de ansiedad producido por un estado general ocurre más bien al principio, pero al cabo de un cierto tiempo en realidad la causa de ansiedad deja de ser la que era y cambia a ser nuestra propia suspicacia y nuestro temor supersticioso de que pueda volverse a repetir, o el percibir el más mínimo estado corporal que nos parezca extraño, o el simple 'pensar en ello'. Eso explica que aunque pudieran suprimirse las causas primeras (pueden haber cambiado algunas circunstancias o hemos comenzado a tomar tranquilizantes) puedan haber sido sustituidas por otras.

En realidad, bajo el punto de vista del trastorno psicológico, lo relevante no es el haber tenido un ataque de pánico, que de hecho algunas personas tienen por haber cuidado a un enfermo varias noches seguidas, haber bebido más de la cuenta,  por efecto del consumo de algunas drogas o medicaciones, y que reconocen como 'lógico' debido al exceso, y que olvidan. Lo importante es que la persona que ha padecido un ataque de pánico:
 

¿Qué hacer?


Los pasos a seguir son:
 

  1. Hacer análisis médicos para descartar enfermedades de carácter orgánico (en particular trastornos endocrinos, circulatorios, dificultes de tensión arterial, etc.)
  2. Una vez establecida la causa psicológica hacer una reflexión acerca de cómo estamos viviendo, en qué puntos nos estamos 'pasando de la raya' y qué medidas de salud podríamos tomar (descanso, alimentación, ejercicio, diversión, cambio de actitudes).
  3. Llevar vida normal (llevar vida de enfermo incurable no nos hace sentir precisamente normales). La causa de la ansiedad no es externa sino interna, así que el mundo no tiene la culpa y sería inútil tomar medidas de precaución porque el miedo puede perfectamente cambiar de 'tema' una vez que cedemos en evitar determinada circunstancia.
  4. Evitar todo tipo de anticipación o pensamiento sobre la ansiedad: esta es la causa más importante del mantenimiento y crecimiento de la ansiedad. Una especulación es cizaña que sembramos y provoca mayor inseguridad. Lo correcto es 'vivir sin pensar' hasta que llegue el momento X, en el cual nos limitamos ha hacer lo que sigue a continuación.
  5. Tener preparado un guión para decirnos es ese momento (este guión se ha podido preparar previamente con un psicólogo, y contiene fundamentalmente la idea de lo que nos pasa en que tenemos mucho miedo, pero el miedo no nos hará morir, y simplemente es algo que 'bajará' en la medida de que actuemos con normalidad. No me muero, es sólo miedo.
  6. Respirar hondo. Si notamos cosquilleos en las puntas de las manos o en los pies significa que estamos ventilando o oxigenando más de la cuenta y que lo que interesa en 'parar', por lo que aguantaremos el aire contando tranquilamente uno, dos, tres, cuatro, y expulsaremos el aire suavemente, y repetimos la operación hasta notar que de esta forma introducimos menos exógeno, desaparece el síntoma del cosquilleo y nos resulta más cómoda la respiración.
  7. Mirar algo y centrar la visión en el mundo externo (veo un cuadro, una matrícula de coche que comienza por... ) Este ver-afuera nos ayudada a saber si vemos bien y a recuperar la agradable sensación de equilibrio. También conviene oir-fuera (que sonidos escucho, que canción suena, cómo oigo mi propia voz) y tocar alguna cosa como mi ropa, un mueble, un objeto cualquiera, pera dirigir los canales sensoriales hacia el exterior. Todas estas medidas conducen a comprobar si nos estamos desmayando o mareando o si estamos 'funcionales'. Cuanto antes comprobemos nuestro estado y salgamos de la inmovilidad, antes podemos cercionarnos de que nuestro estado es mejor de lo que parece.
  8. Continuar haciendo lo que estamos haciendo (si estábamos haciendo algo) o inventarnos una tarea. Es muy probable que la situación de pánico se de encerrados en una coche, en un aula o despacho, esperando en la cola del banco o para pagar en el supermercado (preferiblemente con personas detrás y delante impidiéndonos la huida). Entonces hacer algo puede ser hablar, curiosear, pensar lo que comimos la semana pasada, escribir algo, escuchar o tararear música, o cualquier cosa que tenga la suficiente garra para distraernos).
  9. Esperar los minutos necesarios para relajarnos (pensar que cuando uno se altera tarda un ratito en serenarse, es importante no confundir esto con que 'fracasamos' en el control, así que no hay que tomarse como algo 'raro' el que tardemos nuestros cinco o diez minutos en lograr tranquilizarnos.
  10. No enfadarse (pensamientos como "!otra vez!", "¿qué hecho yo para merecer eso?", "¡esto es espantoso!" "!soy débil!" y similares aportan tanto nivel de adrenalina a la corriente sanguínea como la ansiedad. Además esta ira contribuye notablemente a que la próxima vez parezca más infernal.
  11. También esta totalmente contraindicado deprimirse como si a uno le estuviera sucediendo alguna gran desgracia o tuviera la peor suerte del mundo. Esto solo hacer que agrandar al 'enemigo' haciendo que la ansiedad parezca más tirana, abusiva e todopoderosa que nunca. En vez de deprimirse es más útil animarse todo lo que uno pueda haciendo cosas que compensen el mal sabor de boca dejado por el momento de pánico (actividades lúdicas o que nos den paz, goce y nos reconcilien con la vida como la buena música, la buena lectura, la buena conversación o el goce estético de las cosas). Uno puede hacerse algún tipo de 'regalito' como un remedio curativo muy eficaz para 'minimizar' la fuerza del miedo. Hay que recordar que tomarse las cosas con humor es un buen método para solucionar todo tipo de problemas de salud y de la vida en general. (Algunas personas en fase de superación suelen hablar con su miedo diciéndole "así que ya has venido a molestarme un poco ¿no?, pues has de saber que ya no me impresionas porque sé que mucho ruido pero sólo eres un poco de ansiedad fisiológica inocente, así que ahora ¿qué cosa agradable podríamos hacer? ¿tal vez hablar con esa persona encantadora que tanto nos gusta? ¿tal vez nos podemos ocupar en algo útil e interesante que nos permita cambiar de tema? ...").
  12. Dejarse ayudar por un profesional. Es una lástima que muchas personas tengan alergia a dejarse ayudar por un psicólogo como si su valía personal quedara en entredicho, porque de igual modo que nos dejamos orientar por un asesor fiscal, un inversor financiero, o el maitre de un restaurante, es más síntoma de inteligencia y sensatez que de otra cosa contar con el asesoramiento de un psicoterapeuta especialista en trastornos de ansiedad. Todos los puntos anteriores y otros más quedan mucho mejor aclarados y sobre todo, puestos en práctica, con el apoyo del psicólogo, de forma que nos aseguremos del éxito en el control de un miedo que ya se ha apoderado de nosotros. Ya sé que estamos en la era del bricolaje, hágaselo usted mismo y de la auto-ayuda y que ésta misma información la ha encontrado usted en internet, pero tampoco que hay exagerar tanto que pongamos en peligro nuestra propia salud y calidad de vida sólo por evitar el contacto del profesional. Si tiene ataques de pánico y/o agorafobia, dedique tiempo y medios necesarios para su solución correcta y completa

 

Trastorno de Ansiedad Generalizada

El Trastorno de Ansiedad Generalizada (T.A.G.) está caracterizado por la presencia de ansiedad persistente, que no guarda relación con circunstancias ambientales o contextuales particulares . La preocupación y la tensión se vuelven crónicas, aún cuando nada parece provocarlas. El padecer de este trastorno significa anticipar siempre un desastre, frecuentemente preocupándose excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo, el vivir atormentado por pensamientos catastróficos o fatales. Sin embargo, a veces, la raíz de la preocupación es difícil de localizar.

Las personas que padecen de T.A.G. no parecen poder deshacerse de sus inquietudes aún cuando generalmente comprenden que su ansiedad es mas intensa de lo que la situación justifica. Quienes padecen de T.A.G. también parecen no poder relajarse.

Frecuentemente les es trabajoso conciliar el sueño o permanecer dormidos. Sus preocupaciones van acompañadas de síntomas físicos, especialmente temblores, contracciones nerviosas, tensión muscular, dolores de cabeza, irritabilidad, transpiración o accesos de calor, trastornos digestivos y sexuales. Pueden sentirse mareadas o que les falta el aire. Pueden sentir náuseas o que tienen que ir al baño frecuentemente. O pueden sentir como si tuvieran un nudo en la garganta.

Muchos individuos con T.A.G. se sobresaltan con mayor facilidad que otras personas. Tienden a sentirse cansados, les cuesta trabajo concentrarse y a veces también sufren de depresión.

La depresión frecuentemente acompaña a los trastornos de ansiedad; cuando esto sucede, también debe atenderse. Los sentimientos de tristeza, apatía o desesperanza, cambios en el apetito o en el sueño así como la dificultad en concentrarse que frecuentemente caracterizan a la depresión pueden ser tratados con medicamentos antidepresivos y psicoterapia.

Por lo general, el daño asociado con el T.A.G. es ligero y las personas con ese trastorno no se sienten restringidas dentro del medio social o en el trabajo. A diferencia de muchos otros trastornos de ansiedad, las personas con T.A.G. no necesariamente evitan ciertas situaciones como resultado de su trastorno. Esto no significa lo en absoluto que deba menospreciarse como enfermedad, ya que si éste es severo, el T.A.G. puede ser muy debilitante, resultando en dificultad para llevar a cabo hasta las actividades diarias más simples.

El T.A.G. se presenta gradualmente y afecta con mayor frecuencia a personas en su niñez o adolescencia, pero también puede comenzar en la edad adulta. Es más común en las mujeres que en los hombres y con frecuencia ocurre en los familiares de las personas afectadas. Se diagnostica cuando alguien pasa cuando menos 6 meses preocupándose excesivamente por varios problemas diarios. En general, los síntomas de T.A.G. tienden a disminuir con la edad.

Las fobias y obsesiones en el T.A.G. son frecuentes, pero casi nunca severas.

Fobias

 

La fobia se define como el miedo o temor patológico que experimenta un individuo ante objetos o situaciones que no representan en sí mismos un peligro real para su salud o para su vida. El fóbico evitará por todos los medios posibles el exponerse o enfrentarse con las causas de ese miedo irracional, no acorde a las circunstancias u objetos que la generan En las ocasiones en las que el fóbico debe enfrentar estos estímulos fobígenos (involuntariamente o ante la falta de alternativa) siente un displacer variable según el caso en particular. Las fobias se clasifican actualmente en tres sub-tipos:  

Fobia Específica: miedo a algún objeto o 

situación determinada.

Fobia Social: miedo a colocarse en una situación 

sumamente vergonzosa en un medio social.

Agorafobia: la forma mas severa de las tres, acompaña al trastorno de pánico

Es el miedo que siente la persona de encontrarse en cualquier 

situación que pueda provocar un ataque de pánico o 

de la cual le sea difícil escapar si éste llegara a ocurrir.

 

Fobia Específica

Muchas personas experimentan fobias específicas, miedos intensos e irracionales a ciertos objetos o situaciones. Algunas de las más frecuentes son las fobias a la altura, a la oscuridad, a las tormentas, a ciertos animales, a la visualización o extracción de sangre, a los ascensores, a los aviones, etc.

Los adultos que sufren de fobias comprenden que sus miedos son irracionales pero frecuentemente enfrentarse a los objetos o a las situaciones que las ocasionan o siquiera pensar en hacerlo suele ocasionar un ataque de pánico o ansiedad severa.

En general, coexisten mas de una situación fóbica, pero la calidad de vida no llega a verse seriamente afectada. Generalmente las fobias aparecen primero en la adolescencia o en la edad adulta. Comienzan repentinamente y tienden a ser más persistentes que las que se inician en la niñez; de las fobias de los adultos únicamente más o menos el 20 por ciento desaparecen solas.

Cuando los niños tienen fobias específicas (por ejemplo, miedo a los animales), esos miedos por lo general desaparecen con el tiempo aunque puedan extenderse a la edad adulta. No se conocen las causas por qué persisten en algunas personas y desaparecen en otras.

Las personas con fobias no sienten la necesidad de recibir tratamiento, si les es fácil evitar aquello que les causa miedo. Sin embargo, en ocasiones tendrán que tomar decisiones desfavorables en su carrera o en lo personal para evitar una situación que les produzca fobia.

Cuando las fobias interfieren con la vida de una persona, se hace necesaria la intervención profesional. Un tratamiento efectivo generalmente incluye cierto tipo de terapia cognitiva llamada terapia de insensibilización o exposición progresiva, en la cual los pacientes se exponen gradualmente a aquello que los asusta, hasta que el miedo comienza a desaparecer. Tres cuartas partes de los pacientes se benefician notoriamente con este tratamiento. Los ejercicios de relajación y respiración también contribuyen a reducir los síntomas de ansiedad.

No existe hasta ahora un tratamiento comprobado a base de medicamentos para fobias específicas, pero en ocasiones ciertas medicinas pueden recetarse para ayudar a reducir los síntomas de ansiedad antes que la persona se enfrente a una situación potencialmente fobígena.
Estas son algunas de las Fobias Específicas mas habituales:  

Espacios cerrados:

Claustrofobia

Espacios abiertos:

Agorafobia

Alturas:

Acrofobia

Agua:

Hidrofobia

Arañas:

Aracnofobia

Truenos:

Asterofobia

Oscuridad:

Nictofobia

Lo nuevo:

Neofobia

Muerte:

Necrofobia

Suciedad:

Microfobia

Multitud:

Oclofobia

Volar:

Aerofobia

Soledad:

Eremofobia

Fobia Social

 

Quien sufre de fobia social tiende a evitar algunas o varias de estas situaciones:

Hablar con personas desconocidas 
Beber o comer en lugares públicos (temor a atragantarse) 
Hablar por teléfono mientras se es observado 
Orinar en un baño público 
Ingresar a un ambiente (restaurante, salón de clases,  
etc.) cuando ya hay personas sentadas 
Rendir exámenes orales 
Resistir a vendedores insistentes 
Hacer una conquista sexual 
Mirar a los ojos a personas muy conocidas

Se diagnostica fobia social cuando la conducta evitativa o la resistencia a enfrentar estas situaciones interfiere con la actividad laboral o educativa del afectado.

El miedo del fóbico social puede ser discreto o circunscripto, como por ejemplo: temor exagerado a no poder hablar bien o desempeñarse correctamente en grupos o en público, a temblar en el momento de alzar un pocillo de café o un vaso en un encuentro íntimo (deseado) o con personas de autoridad.

Fobia Social

Decia una chica..."Yo no podía aceptar invitaciones ni ir a fiestas. Por un tiempo ni siquiera podía ir a mis clases. En mi segundo año de facultad tuve que quedarme en mi casa durante un semestre.

Mi miedo podía presentarse en cualquier situación social. Sentía ansiedad aún antes de salir de mi casa y aumentaba al irme aproximando a mi clase, a la fiesta o adonde quiera que iba. Sentía el estómago descompuesto y casi creía tener gripe. Mi corazón latía fuertemente, las palmas de las manos se me llenaban de sudor y tenía la sensación de estar separada de mí misma y de todos los demás.

Cuando entraba a un salón lleno de gente, me ruborizaba y sentía que todos los ojos estaban puestos en mí. Me daba vergüenza pararme en un rincón yo sola pero no podía pensar en qué decir a nadie. Me sentía tan torpe que me quería ir inmediatamente....."

 

Diapositiva del curso manejo del Estres Ansiedad y Depresion (ver información)

La fobia social es un miedo intenso de llegar a sentirse humillado en situaciones sociales, especialmente de actuar de tal modo que se coloque uno en una situación vergonzosa frente a las demás personas. Frecuentemente es hereditaria y puede estar acompañada de depresión o de alcoholismo. La fobia social frecuentemente comienza alrededor del principio de la adolescencia o aún antes.

Si usted sufre de fobia social tiene la idea de que las otras personas son muy competentes en público y que usted no lo es. Pequeños errores que usted cometa pueden parecerle mucho más exagerados de lo que en realidad son. Puede parecerle muy vergonzoso ruborizarse y siente que todas las personas lo están mirando. Puede tener miedo de estar con personas que no sean las más allegadas a usted. O su miedo puede ser más específico, como el sentir ansiedad si tiene que dar un discurso, hablar con un jefe o alguna otra persona con autoridad, o bien aceptar una invitación. La fobia social más común es el miedo de hablar en público. En ocasiones, la fobia social involucra un miedo general a situaciones sociales tales como fiestas. Menos frecuente es el miedo de usar un baño público, comer fuera de casa, hablar por teléfono o escribir en presencia de otras personas, como por ejemplo, escribir un cheque.

Aunque este trastorno frecuentemente se confunde con timidez, no son lo mismo. Las personas tímidas pueden sentirse muy incómodas cuando están con otras personas, pero no experimentan la extrema ansiedad al anticipar una situación social y no necesariamente evitan circunstancias que las haga sentirse cohibidas. En cambio, las personas con una fobia social no necesariamente son tímidas. Pueden sentirse totalmente cómodas con otras personas la mayor parte del tiempo, pero en situaciones especiales, como caminar en un pasillo con personas a los lados o dando un discurso, pueden sentir intensa ansiedad. La fobia social trastorna la vida normal, interfiriendo con una carrera o con una relación social. Por ejemplo: un trabajador puede dejar de aceptar un ascenso en su trabajo por no poder hacer presentaciones en público. El miedo a un evento social puede comenzar semanas antes y los síntomas pueden ser muy agotadores.

Estos desórdenes constituyen, en frecuencia, la segunda causa de consulta psiquiátrica o psicológica en el mundo. Algunos de estos trastornos suelen ser confundidos con otras enfermedades que presentan síntomas orgánicos similares; de ahí que no es raro que el afectado deambule por el consultorio de distintos especialistas, buscando la causa de los dolores en el pecho, de los mareos, taquicardia, náuseas (ver Ataque o Crisis De Pánico: Síntomas Característicos).
 

Aclaramos desde ya que existen al menos dos criterios internacionales distintos de clasificación de los trastornos de ansiedad; este cuadro trata de reflejar muy sintéticamente el contenido de uno de ellos.
Un trastorno de ansiedad puede hacer sentir ansiedad casi todo el tiempo sin ninguna causa aparente. O puede que las sensaciones de ansiedad lleguen a ser tan incómodas que, para evitarlas, el afectado suspenda algunas de sus actividades diarias. O puede sufrir ataques ocasionales de ansiedad tan intensos que lo aterrorizan e inmovilizan. Algunos de estos trastornos llegan a ser discapacitantes de hecho. Muchas personas suelen confundir estos trastornos con situaciones pasajeras, controlables "por deseo propio", y creen que quien los padece debería sobreponerse a los síntomas usando tan sólo la fuerza de voluntad. Sólo el desear que los síntomas desaparezcan no da ningún resultado, si ese deseo no está acompañado de un tratamiento adecuado.

El objetivo de este artículo es el de describir estas situaciones y de sugerir los posibles tratamientos para superar exitosamente los trastornos de ansiedad.

 

Agorafobia

Suele ser la consecuencia a corto plazo del trastorno de pánico.Si bien la etimología de esta palabra nos remite a la idea de "temor a los espacios abiertos", en la actualidad se utiliza con un sentido mas amplio que el original. El término incluye no sólo el miedo a los espacios abiertos, sino también otros relacionados con ellos, como temores a las multitudes por la dificultad que pudieran presentar para 'escapar" o recurrir de inmediato hacia un lugar seguro (casi siempre hacia el hogar del afectado). La agorafobia se caracteriza por ser un trastorno que abarca múltiples miedos relacionados entre sí con la consecuente conducta evitativa, originados a partir de la intensa ansiedad que provocan determinadas situaciones que son vividas por el enfermo como amenazantes.

Los personas que sufren de agorafobia experimentan una marcada ansiedad y preocupación por la posibilidad de sufrir crisis de pánico, o simplemente por perder el control en sitios donde pudiera ser difícil retirarse, acentuándose mas aún la ansiedad en ausencia de conocidos de confianza (vivencia de desamparo).

Las sensaciones corporales experimentadas (de intensidad variable) durante la exposición a situaciones temidas son las mismas que se han descripto a propósito del trastorno de pánico.
Las cogniciones (pensamientos) mas frecuentes son las siguientes:

 

  "Voy a desmayarme"
"Voy a perder el control"
"Voy a volverme loco"
"Voy a quedar paralizado por el miedo"
"Voy a asfixiarme hasta morir"
"Voy a tener una ataque al corazón"
"Voy a gritar desaforadamente"

La gravedad de la ansiedad anticipatoria, o miedo al ataque de pánico ("miedo al miedo") repercute invariablemente en la conducta del afectado:

En los casos leves, el agorafóbico evitará muy pocas situaciones o ninguna, pero su nivel de ansiedad para afrontarlas será elevado.

En los casos moderados, su movilidad será mas restringida; si bien podrá algunas situaciones solo, para otras requerirá de compañía: para viajar en transportes públicos (colectivos, trenes) o para alejarse bastante de su hogar.

En los casos severos, la movilidad se verá absolutamente restringida, requiriendo de compañía aún para caminar cerca de su hogar. En muchos casos, las personas que sufren de agorafobia severa no pueden permanecer en sus casas sin compañía.

 Es evidente que la calidad de vida del agorafóbico empeora a medida que se profundiza su enfermedad, al restringirse crecientemente su área de movilidad y por ende su independencia.

Presenta las siguientes características:
 
El individuo tiene mucho miedo de estar solo o en lugares abiertos de los cuales sería dificultoso escapar.
Hay una creciente restricción de las actividades normales, hasta que los temores o las conductas evitativas dominan la vida sujeto.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (T.O.C.) es un trastorno caracterizado por presentar pensamientos o rituales de ansiedad que el afectado siente que no puede controlar. Quien padece de T.O.C. puede estar plagado de pensamientos o imágenes persistentes indeseables o por la necesidad urgente de celebrar ciertos ritos.

Usted puede estar obsesionado con los gérmenes o con la suciedad, y en ese caso se lava las manos una y otra vez. Puede estar lleno de dudas y sentir la necesidad de reconfirmar las cosas repetidamente. Puede estar preocupado por pensamientos de violencia y teme hacer daño a las personas que están cerca de usted. Puede pasar largos períodos de tiempo tocando las cosas o contando ciertos objetos una y otra vez.; puede estar preocupado por el orden y la simetría; puede tener pensamientos persistentes de llevar a cabo actos sexuales que le son repugnantes; o puede afligirle tener pensamientos que van contra su religión. También pueden aparecer acciones repetitivas, como la de contar

Los pensamientos o las imágenes preocupantes se llaman obsesiones y los rituales que se celebran para tratar de prevenirlas o disiparlas se llaman compulsiones. No es placentero para el enfermo el celebrar estos ritos que se siente obligado a hacer; únicamente siente un alivio temporal de la incomodidad causada por la obsesión.
 

Obsesiones mas frecuentes  

A) De Contaminación:

·                     Preocupación desmedida por la suciedad o por los gérmenes

·                     Preocupación o desagrado desmedido por los residuos o secreciones corporales (orina, saliva, materia fecal, etc.)

·                     Excesiva preocupación por los artículos de limpieza (detergente, lavandina, ceras, etc.)

B) Agresivas:

·                     Miedo a actuar por algún impulso incontrolable y no deseado (por ejemplo, matar a un ser querido)

·                     Miedo a descontrolarse y robar cosas

·                     Miedo a lastimar a los demás (en general con cuchillos, tijeras, etc.)

·                     Miedo a lastimarse a sí mismo

·                     Miedo a comenzar a insultar

C) Obsesiones Sexuales:

·                     Pensamientos, imágenes o impulsos sexuales prohibidos y perversos

·                     Pensamientos que involucran niños o incesto.

D) Obsesiones por guardar, coleccionar y ordenar

E) Obsesiones Religiosas (Escrupulosidad):

·                     Preocupación referida a blasfemias

·                     Excesiva preocupación acerca de lo permitido y de lo prohibido (moralidad)

Compulsiones mas frecuentes  

A) De Lavado y Limpieza:

·                     Lavado de manos excesivo o ritualizado.

·                     Excesiva limpieza del hogar (principalmente baños y cocina)

B) De Verificación:

·                     Verificar cerraduras, llaves de gas, canillas, aparatos eléctricos, etc.

·                     Verificar que no lastimó o que no lastimará a otros

·                     Verificar que no cometió errores

C) Rituales de Repetición

D) Compulsiones de Conteo
 
 

Cabe destacar que muchas personas saludables pueden aceptar tener algunos de estos síntomas de T.O.C., tales como revisar la estufa varias veces antes de salir de la casa, pero se diagnostica el trastorno únicamente cuando dichas actividades consumen cuando menos una hora al día, son muy angustiosas o interfieren con la vida diaria. 

Muchos adultos con este problema de salud reconocen que lo que están haciendo no tiene sentido pero no pueden evitarlo. Sin embargo, muchas personas, especialmente niños con T.O.C., pueden no comprender que su comportamiento está fuera de lo normal.

El T.O.C. puede aparecer en la niñez, en la adolescencia o en la edad madura pero como promedio se detecta en los jóvenes o en los adultos jóvenes. Un tercio de los adultos con T.O.C. experimentaron sus primeros síntomas en la niñez. El curso que sigue la enfermedad es variable; los síntomas pueden ir y venir, mitigarse por un tiempo o empeorar progresivamente. La evidencia de la que se dispone sugiere que el T.O.C. puede venir de familia. La depresión u otros trastornos de ansiedad pueden acompañar al T.O.C.

Además, algunas personas con T.O.C. sufren de trastornos alimentarios. También pueden evitar las situaciones en las cuales tengan que enfrentarse a sus obsesiones. O pueden tratar, sin éxito, de usar alcohol o drogas para calmarse. Si el T.O.C. se agrava seriamente, entonces puede interponerse entre una persona y su empleo o evitar que esa persona asuma responsabilidades normales en su casa, pero por lo general no llega a esos extremos

 

Trastorno por Estrés Post-Traumático (T.E.P.T.)

El Trastorno por Estrés Post-Traumático (T.E.P.T.) es una condición debilitante que sigue a un evento de terror. Frecuentemente, las personas que sufren de T.E.P.T. tienen recuerdos persistentes y pensamientos espantosos de su experiencia y se sienten emocionalmente paralizadas, especialmente hacia personas que antes estuvieron cerca de ella. El T.E.P.T. (conocido antiguamente como "sobresalto por proyectil" o "fatiga de batalla") fue traída a la atención pública por los veteranos de distintas guerras, pero puede ser el resultado de otros incidentes traumáticos, que incluyen rapto, graves accidentes como choques de automóviles o de trenes, desastres naturales como inundaciones o temblores, ataques violentos tales como asaltos, violaciones o tortura.. El evento que desata este trastorno puede ser algo que amenace la vida de esa persona o la vida de alguien cercano a ella.

Cualesquiera fuesen las razones del problema, algunas personas con T.E.P.T. repetidamente vuelven a vivir el trauma en forma de pesadillas y recuerdos inquietantes durante el día. Pueden también experimentar problemas de sueño, depresión, sensación de indiferencia o de entumecimiento o sobresalto. Pueden perder el interés en cosas que antes les causaban alegría y les cuesta trabajo sentir afecto. Es posible que se sientan irritables, más agresivas que antes o hasta violentas.

El ver cosas que les recuerdan el incidente puede serles molesto, lo que podría hacerles evitar ciertos lugares o situaciones que les traigan a la mente esos recuerdos. Los aniversarios del hecho traumático frecuentemente son muy difíciles de afrontar.

El T.E.P.T. puede presentarse en cualquier edad, incluyendo la niñez. El trastorno puede venir acompañado de depresión, de abuso de substancias químicas o de ansiedad. Los síntomas pueden ser ligeros o graves; las personas pueden irritarse fácilmente o tener violentos arranques de cólera o de mal humor.

En casos severos, los afectados pueden tener dificultad para trabajar o para socializar. En general, los síntomas pueden ser peores si el evento que los ocasiona fue obra de una persona, como en el caso de violación, a comparación de uno natural como es una inundación.

Los eventos ordinarios pueden traer el trauma a la mente e iniciar recuerdos retrospectivos o imágenes intrusas. Un recuerdo retrospectivo puede hacer que la persona pierda contacto con la realidad y vuelva a vivir el evento durante un período de unos segundos o por horas o, muy raramente, por días. Una persona que tiene recuerdos retrospectivos que pueden presentarse en forma de imágenes, sonidos, olores o sensaciones, generalmente cree que el evento traumático está repetiéndose

No todas las personas traumatizadas sufren un verdadero caso de T.E.P.T. o experimentan T.E.P.T. en lo absoluto. Se diagnostica T.E.P.T. únicamente si los síntomas duran más de un mes.

En aquellas personas que tienen T.E.P.T., los síntomas generalmente comienzan tres meses después del trauma y el curso de la enfermedad varía. Hay quienes se recuperan dentro de los siguientes 6 meses; a otros, los síntomas les duran mucho más tiempo. En algunos casos, la condición puede ser crónica. Ocasionalmente, la enfermedad no se detecta sino hasta varios años después del evento traumático.

Terapéutica Actual

¿Cuál es el tratamiento de los trastornos de ansiedad?

Es importante destacar que el desconocimiento de la exacta etiología de estos trastornos no ha impedido que se desarrollasen tratamientos sumamente eficaces.

Sin ser éstas las únicas posibilidades terapéuticas, se puede decir con cierto grado de certeza que son actualmente las mas eficaces y rápidas en el tratamiento de los trastornos de ansiedad:

                                                               Psicofarmacoterapia Específica

Psicoterapia
Participación en Grupos de Autoayuda

Cabe destacar que tanto la Psicofarmacoterapia como la Psicoterapia son imprescindibles en el tratamiento de estos desórdenes.

En cambio, los Grupos de Autoayuda constituyen un soporte y/o complemento para las terapias propiamente dichas.

Es importante recalcar que los grupos de autoayuda no son terapéuticos por sí mismos, pero contribuyen notoriamente a acelerar el proceso de recuperación de los afectados por estas enfermedades.

 Psicofármacoterapia (Medicación)

Idealmente, debería estar indicada y controlada periódicamente por un médico psiquiatra. La gran mayoría de los pacientes han consultado a varios especialistas de otras ramas medicas y ha recibido diferentes diagnósticos y, en consecuencia, tratamientos erróneos; esto no debería llamar la atención, ya que algunos trastornos de ansiedad presentan una sintomatología muy similar a la de otras enfermedades, tales como el hipertiroidismo, por ejemplo.

Un tratamiento correcto presupone la combinación adecuada de ansiolíticos y antidepresivos específicos.

Ni todos los ansioliticos todos los antidepresivos, tienen la misma eficacia terapéutica como antifobicos, antipanicosos o antiobsesivos. Del mismo modo, no todas las personas responden de la misma manera a los psicofármacos.

A la hora de medicar a un paciente es un requisito básico el tener en claro su diagnóstico. Si coexistieran mas de dos patologías, entonces habría que identificar la principal para comenzar a actuar en consecuencia. Tener en cuenta estos factores asegura una buena tolerancia y eficacia al tratamiento, evitándose efectos colaterales innecesarios, evoluciones desfavorables o irregulares y hasta abandonos del tratamiento. En la primera entrevista, los enfermos suelen decir:

                                                                 "Me dijeron que no tengo nada; no me dieron ninguna otra explicación"

                                                                  "Me dijeron que era depresión"

                                                                 "Me dijeron simplemente que soy una persona muy nerviosa"

                                                                 "Me dijeron que físicamente estoy bien, que debe ser estrés"

                                                                "Me dijeron que soy hipocondriaco"

Como es de suponer, en todos estos casos, donde el diagnóstico fue erróneo o las explicaciones dadas acerca del trastorno muy ambiguas, las indicaciones realizadas fueron también incorrectas (se le restó importancia a cuadros que son severos en cuanto a las restricciones que provocan en  la calidad de vida del enfermo, al punto de llegar a ser funcionalmente incapacitantes).  

Errores mas comunes al medicar

·                     Indicaciones de ansiolíticos sin la conciencia suficiente de la importancia de los controles periódicos (desconociendo o despreciando su potencial adictivo);

·                     Indicaciones de ansiolíticos en dosis y numero de tomas diarias libradas a la opinión del paciente ("Si esta tranquilo, no lo tome", "Si se siente mal, tome medio", "Si esta muy nervioso, tome dos", etc.). En el trastorno de pánico, este tipo de indicación puede ser nefasta, ya que los ataques de pánico pueden aparecer espontáneamente, en ausencia de situaciones fobígenas que lo preanuncien. Una correcta distribución de las tomas diarias mantiene altos los umbrales de disparo de las crisis; de este modo se evita o se "amortigua" notablemente la irrupción sorpresiva de los signos y síntomas que súbitamente aterran al enfermo.

·                     El hecho de no considerar la vida media de los ansioliticos; lo que acarrea efectos intensos en su pico de absorción máxima y síntomas de abstinencia entre las tomas si estas son muy espaciadas.

·                     La no consideración de la sugestibilidad general y temor a tomar medicamentos en general por parte de los individuos fóbicos (ya sufren bastante con Ios síntomas propios del trastorno como para agregarle efectos colaterales medicamentosos, evitables).

·                     Indicaciones de antidepresivos tricíclicos, ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina) o IMAO (inhibidores de la monoaminoxidasa) en dosis adecuadas para tratar cuadros depresivos y no trastornos de ansiedad. Algunos antidepresivos han demostrado ser de gran eficacia en el tratamiento de ciertos trastornos de ansiedad; sin embargo, la administración de ellos debe ser progresiva, constante y, en general, en dosis menores que las usadas para el tratamiento de la depresión en sus diversas formas. 

 

Con estos breves ejemplos, creemos queda en claro la importancia de acudir al médico psiquiatra para la administración y posterior control de psicofármacos.

Psicoterapia

Actualmente existe una amplia gama de enfoques psicoterapéuticos, todos basados en distintos modelos teóricos del origen y evolución de los trastorno de ansiedad (recordemos que hasta el momento no existe un acuerdo absoluto en este punto y que distintos investigadores se aferran a diversas hipótesis, algunas de ellas opuestas y complementarias entre sí). Es por esta razón que no existe una psicoterapia genérica para este tipo de tratamientos. Normalmente, el psicoterapeuta evaluará en cada caso particular el rumbo a seguir, sin descartar ninguna de las técnicas que considere de utilidad.

Es necesario hacer notar que la farmacoterapia generalmente precede en el tiempo al tratamiento psicoterapéutico, ya que atenúa o inhibe las manifestaciones mas molestas de los trastornos de ansiedad; de este modo, el paciente se siente mejor predispuesto para afrontar la psicoterapia y participar activamente en su propia recuperación.

A continuación describiremos brevemente dos de los enfoques terapéuticos mas difundidas hoy, sin asegurar que sea esta la única forma de tratamiento psicoterapéutico posible:
 

 En la terapia conductual o comportamental, el paciente aprende a identificar las situaciones , pensamientos, imágenes y actos que le provocan ansiedad, desarrollando técnicas que ayudan a controlar y modificar los comportamientos sintomáticos, a través de ejercicios específicos para cada caso. Además se ocupa de planificar en forman minuciosa la forma que el paciente debe exponerse ("tareas de exposición").

La terapia cognitiva se basa en la teoría de que los individuos sumamente ansiosos tienen cogniciones (procesos de pensamiento) que causan o elevan sus niveles de ansiedad, convirtiéndola en patológica, aunque ellos no sean conscientes de esta situación. Por lo tanto, se deber apuntar a modificar las estructuras de pensamiento disfuncionales generadoras de ansiedad.

Teniendo en cuenta que en los procesos ansiosos se observan manifestaciones tanto del orden del pensamiento como del orden de la conducta, se trabaja integrando el enfoque cognitivo con el conductual, dando origen así a las terapias cognitivo-conductuales.

Es imposible en un artículo de esta clase detallar todos los enfoques psicoterapéuticos existentes; sin embargo, en una futura revisión trataremos de hacer una síntesis de los aspectos esenciales de cada uno de ellos.

Grupos de Autoayuda 

Los Grupos de Autoayuda (la traducción literal de "Self-Help Groups") son entidades sin fines de lucro, no profesionales, formadas por personas que sufren de una misma patología (grupo de pares u homogéneo). Suelen estar coordinados por una persona perteneciente al mismo grupo, generalmente alguien recuperado (o en grado avanzado de recuperación) de la enfermedad en cuestión. Los objetivos de un grupo de esta suelen ser los de enfocar la atención en la prosecución del tratamiento prescripto y alentar a sus miembros a no cejar en la lucha por su bienestar.

Este tipo de organizaciones han demostrado alta eficacia en el apoyo de los tratamientos de los trastornos de ansiedad, ya que quien participa puede expresar qué le sucede y qué siente sin temor a no ser comprendido u observado como un "caso extraño". Los grupos de autoayuda no son ni deben pretender ser un sustituto del tratamiento profesional.

Esto no quiere decir que TODOS los grupos de autoayuda funcionen de esta manera; de todos modos, creo que es nuestro deber el alertar sobre la posibilidad que esto ocurra. Quien asista a un grupo, inmediatamente se dará cuenta de la intención general y podrá decidir si permanecer en él o no hacerlo.

En poco tiempo pondremos aquí a su disposición un pequeño "Manual de Grupos de Autoayuda", con los lineamientos generales para crear una entidad de esta clase.

Mas allá de la existencia de personas inescrupulosas que lucran con la desesperación de quien parece no encontrar solución a su problema, hay muchísimas personas de buena voluntad que llevan adelante estos proyectos de una forma absolutamente gratuita, anónima, independiente y desinteresada. Los beneficios de asistir a reuniones organizadas de pares son notables, ya que el enfermo logra compartir y socializar su angustia al saber que es comprendido en su sufrimiento y que no es la única persona enferma (pensamiento muy frecuente en las personas que sufren de trastornos de ansiedad).

 

Cómo recibir ayuda en los casos de trastornos de ansiedad

Si usted o alguna persona a quien usted conoce tiene síntomas de ansiedad, lo mejor que puede hacer inicialmente es ver al médico familiar. Un médico puede ayudarlo a determinar si los síntomas son debidos a un trastorno de ansiedad, a alguna otra condición médica o a ambos. Más frecuentemente, el siguiente paso para recibir tratamiento en un trastorno de ansiedad es ser recomendado a un profesional de salud mental.

Entre los profesionales que pueden ayudar están los psiquiatras, los psicólogos, los trabajadores sociales y los consejeros. Sin embargo, es mejor buscar a un profesional que tenga entrenamiento especializado en terapia de comportamiento cognoscitivo o en terapia de comportamiento y que esté dispuesto a usar medicamentos en caso de que sean necesarios.

Condiciones Coexistentes

Muchas personas padecen de un sólo tipo de
trastorno de ansiedad y nada más, pero no
es raro que un trastorno de ansiedad venga acompañado
de otra enfermedad como por ejemplo
depresión, problemas alimenticios, alcoholismo,
abuso de substancias químicas u otro
trastorno de ansiedad. Frecuentemente quienes
padecen de un trastorno de pánico o fobia
social, por ejemplo, también experimentan
la intensa tristeza y desaliento asociado
con la depresión, o se hacen adictos al alcohol.
En esos casos, estos problemas también
necesitarán atenderse.

 

A veces los psicólogos, los trabajadores sociales y los consejeros trabajan unidos con un psiquiatra u otro médico, quien receta los medicamentos cuando éstos se requieren. Para algunas personas la terapia de grupo o la de grupos de auto-ayuda son una parte útil del tratamiento. A muchas personas les es más útil una combinación de estas terapias.

Cuando usted busca a un profesional de cuidado de la salud es importante que pregunte qué tipos de terapia usa generalmente o si tiene medicamentos disponibles. Es importante que usted se sienta cómodo con la terapia. De no ser éste el caso, busque ayuda en otro lado. Sin embargo, si usted ha estado tomando medicamentos, es importante no cortar abruptamente el uso de algunos de ellos, sino irlos rebajando bajo la supervisión de su médico. Asegúrese de preguntar a su médico cómo dejar de tomar un medicamento.

Recuerde, sin embargo, que cuando usted encuentra a un profesional del cuidado de la salud con el cual se siente satisfecho, ustedes dos están trabajando en equipo. Entre los dos podrán desarrollar un plan para su tratamiento del trastorno de ansiedad que pueda involucrar medicamentos, terapia de comportamiento, o terapia de comportamiento cognoscitivo, que consideren apropiado. Sin embargo, los tratamientos para trastornos de ansiedad no necesariamente dan resultado inmediatamente. Su médico o terapista puede pedirle que siga un plan especíico de tratamiento por varias semanas para determinar si le está dando resultado.

El NIMH (National Mental Health Institute), de los Estados Unidos, continúa su búsqueda de nuevos y mejores tratamientos para las personas con trastornos de ansiedad. El Instituto apoya un programa muy amplio y multifacético sobre trastornos de ansiedad; sus causas, diagnóstico, tratamiento y prevención. Esta investigación involucra estudios de trastornos de ansiedad en los humanos así como investigaciones de la base biológica sobre ansiedad y sus fenómenos, en los animales. Es parte de un esfuerzo masivo para vencer a los más grandes trastornos mentales.

  

U.S. Inter Affairs  - Volver a la página principal -

Estimado Lector; Si nos ha localizado a través de un motor de búsqueda en internet y desea obtener más información:

Por favor copie la dirección de nuestra página principal y visítenos.. Será bienvenido...!

http://www.interamericanusa.com/

Para enviar sus comentarios, por favor escribir a nuestra dirección: info@interamericanusa.com